"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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martes, 23 de septiembre de 2014

LA RUEDA DE LA MEDICINA, I PARTE: LOS ANIMALES DEL ALMA Y LOS CICLOS DE VIDA

Un círculo con una cruz en su interior que lo divide en cuatro segmentos iguales. Uno de los símbolos de la Antigüedad más universales. Es la Rueda. La versión de la Rueda que se utiliza con más frecuencia, la Rueda de la Medicina Lakota, como la Cruz Celta, parte del legado espiritual de las culturas arcaicas, es la representación de la Totalidad. La Rueda de la Medicina (Medicine Wheel) o Rueda de la Vida, en la sabiduría de las tradiciones milenarias constituye un medio para observar los ciclos que se producen en la creación, cada Dirección es un aspecto del ciclo de la vida. El punto central es la máxima expresión de la Unidad. Los infinitos puntos de la circunferencia somos las unidades de conciencia en evolución, la humanidad, unida al centro cada una por un radio, por su propio camino.

Si contemplamos la Rueda con sus tres dimensiones, encontramos las Siete Direcciones. Hay dos arquetipos de integración que nos ayudan a comprenderlo, el Árbol Cósmico (que trataré en el próximo artículo con las Direcciones de Arriba, Abajo y Centro, la unión del Cielo y la Tierra) y un Animal del Alma, el Cisne. Si en un artículo anterior os hablaba del Ojo del Corazón, hoy retomaré el concepto con los Animales del Alma que creo mejor lo representan: El Pavo Real = el Ojo, el Cisne = el Corazón y la Lechuza = la clarividencia como la capacidad de ver la Verdad a través de la Intuición. Y una breve introducción sobre cuatro de los Tótems que nos acompañan en la Rueda con los ciclos de vida: el Ratón, el Oso, el Bisonte y el Águila. En el próximo artículo también haré un acercamiento a los principales Animales Mitológicos según los elementos: Dragón, Pegaso, Ave Fénix y Unicornio.

La Sabiduría de la Rueda de la Medicina
En una reunión de medio verano de las naciones indígenas en el Lago Álcali (Columbia Británica, Canadá) en 1986, un anciano Yankton Sioux distinguido estaba hablando a una gran agrupación de personas tribales que representaban a más de treinta y cinco tribus y naciones diferentes. Él sostenía un palo en su mano, y con éste dibujó un Círculo en la arena. “Nuestro pueblo utilizaba el Círculo para explicar muchas cosas. Por ejemplo, el Círculo representaba el aro del pueblo. Todas las personas forman parte del Círculo. Nadie queda excluido. El dolor de uno es el dolor de todos. El honor de uno es el honor de todos. Los pueblos humanos no son los únicos pueblos en el Círculo, los pueblos minerales, los pueblos de Plantas, aquellos que se arrastran, aquellos que caminan, aquellos que vuelan, aquellos que tienen cuatro patas, incluso el Aire mismo y el Agua y las Estrellas y los planetas sin número - todos éstos son parte del Círculo, y así lo son ustedes, y también yo. Lo que le pasa a cualquier parte del Círculo le pasa a todos nosotros.” De esta manera, Phil Lane Sr explicó una idea muy sencilla que tiene implicaciones muy complicadas. El Círculo significa que todo está conectado con todo lo demás en la vida. Nada puede pasar a una sola parte del Círculo sin afectar a todas las demás partes.

Varios autores explican la sabiduría que contiene la Rueda. La visión que ofrezco está relacionada directamente con mi tema de investigación espiritual: los Animales del Alma. No contradigo otras comprensiones (otros niveles de percepción) y sobre todo respeto y reverencio desde lo más profundo a aquellos que conocen su poder, su energía, por formar parte del legado de sus pueblos. Quizá lo que intento compartir os parezca muy directo, escaso en explicaciones; en ese caso, os animo a buscar y a encontrar más información sobre la sabiduría de los pueblos ancestrales y sobre el significado cultural y el simbolismo de cada Animal de Poder, está a vuestro alcance como lo ha estado al mío y es bueno tener curiosidad por aprender, creo que sirven de poco los atajos en el Camino de la Belleza (la peregrinación hacia el Corazón, el viaje de retorno). Lo que ocurre es que llega un momento en el que los datos, que nos resultaban tan imprescindibles, carecen de ese valor que les dábamos y lo primordial es el entendimiento. Por eso procuro que mi mensaje sea una introducción sencilla y clara que incite a seguir al que despierte.
Después de caminar un trecho considerable, me di cuenta que la espiritualidad es la unión de lo que somos con el Todo. Todo lo que vemos es reflejo y expresión de la inteligencia, la sabiduría, la bondad, la energía… infinitas del Gran Misterio o Gran Espíritu. Y somos Uno con ello. Según San Pablo: “el mundo es un sistema de cosas invisibles, visiblemente manifestadas.” Autores como Frithjof Schuon o Mircea Elíade hablan de la trascendencia que surge (y del autoconocimiento) gracias al entendimiento de la espiritualidad, de la Unidad, que nos proporcionan los símbolos y los arquetipos. El significado completo y esencial del símbolo permite trascender su sentido literal y acercarse a su fuente, es decir, a lo simbolizado, como realidad viviente y vivible, en otro nivel de comprensión superior al original del símbolo estudiado. Tanto el entorno natural como el símbolo, son un medio a través del cual nuestra consciencia, el observador, contempla, despierta (comprende) y vive. Porque esa Belleza que se aprecia al mirar más allá de lo que se ve, es universal y está en todo lo que nos rodea. Una vez que abrimos el Ojo del Corazón, da igual el sitio, la Planta, el Animal, la obra de arte, el relato mitológico, la canción, la película… somos capaces de ver la Verdad, de sentir la Unidad y de comunicarnos y de crecer con ella.

Roy Littlesun (la Medicina del Corazón Único) nos dice que “la Rueda de Medicina es un círculo de piedra que se construye como un mapa de orientación universal y funciona como portal de comunicación con el mundo. Nuestros antepasados ya lo hicieron y existen ejemplos de estas construcciones en todo el mundo, una de las más emblemáticas es Stonehenge, en Gran Bretaña, son círculos de piedra porque en la piedra está la memoria más antigua, la del mundo inorgánico, inorgánico en el sentido de organización interna, de recordar de dónde venimos. Han pasado 4,5 billones de años desde que nos estamos preparando para lo que va a suceder, generamos una visión ilusoria que nos separó y que por lo tanto, nos hace sufrir. Son tiempos de volver a esa Unidad Original y cuando se hace una Rueda de Medicina se realiza con una Única Visión, que toda la Tierra se convierta en una Única Rueda Medicinal.”

Un símbolo es un medio visible que nos habla de lo invisible de un modo sencillo y sin embargo, explicar un símbolo con palabras o transcribirlo es complejo, sobre todo para no contaminarlo. Lo que muestra está al margen de las creencias y de las interpretaciones, contiene una información a niveles superiores que se entiende desde el lenguaje innato del corazón, donde sobran las palabras. Pese a ello, consideremos varios aspectos de la Rueda:
En primer lugar, contiene y explica todo lo que existe dentro y fuera de nosotros, lo que compone nuestro ser y el cosmos. Como un sistema filosófico, la podemos emplear para comprendernos a nosotros mismos y nuestro papel en el mundo, el sentido de la vida, consolidar nuestro espíritu y establecer el marco que nos permita honrar las fuerzas de la Naturaleza y la energía de la vida. Es una manifestación física de una energía espiritual, una expresión externa de un dialogo interno. En este sentido, en la Rueda encontramos una especie de mapa o brújula que nos orienta y nos une, es un espacio sagrado y una poderosa herramienta para elaborar nuestra conciencia y restablecer nuestra conexión con la Naturaleza.
En segundo lugar, conviene entenderla mediante el concepto de movimiento, dinámica, ampliamente desarrollado por los celtas en su arte. La Rueda, como la vida, es un ciclo infinito sin principio ni fin. Es mucho más que la orientación de sus Direcciones, que son poderes cósmicos inteligentes y de gran magnitud, es un medio para llegar a contactar con esos poderes. Los cuadrantes de la Rueda tienen su origen en la misma Naturaleza y les son asignadas distintas cualidades del Camino de la Belleza. Vemos en ella los cuatro puntos cardinales, sus cuatro elementos, la continuidad del día con la noche, el ritmo del año a través de las cuatro estaciones, la posición de los astros y del Sol con respecto a La Madre Tierra, los reinos (mineral, vegetal, animal y humano), diversos colores, Plantas, varios Animales de Poder (aquí enseño solo los principales) y el microcosmos humano. La vida humana queda reflejada en ella, desde el nacimiento, la juventud, la madurez y la muerte como cambio de estado o renacimiento en otra dimensión. Y también los aspectos del ser humano como criatura del macrocosmos, de la Rueda del Universo, comprende nuestro cuerpo, emociones, mente, espíritu y nuestro corazón; es un círculo mágico que, como el embrión, abarca todo nuestro ser.

El Centro, el Ojo del Corazón
El círculo interior constituye la parte más sagrada de la Rueda, es la dedicada al Gran Espíritu. Estos tres Animales del Alma reflejan sus enseñanzas.
La cola del Pavo Real nos muestra la Rueda: es símbolo de la totalidad, porque en ella se reúnen todos los colores y abierta en abanico es como el ciclo vital, se inicia la vida en la unión y transcurre a medida que se extiende. En la Antigüedad, el Pavo Real simbolizaba inmortalidad. Su forma de rueda cuando se halla totalmente desplegada la convierten además en un símbolo solar. La belleza fascinante de esta ave, elegancia, exotismo… evocan la perfección arquetípica en el sentido de reflejo de lo divino: equilibrio y plenitud, lejos del perfeccionismo material, pretencioso y carente de humildad. Los alquimistas solían evocar figuras ornitológicas (imágenes de Aves) combinándolas con fórmulas químicas y cifras provenientes de la física mientras meditaban sobre su evolución espiritual, esperando alcanzar el estado de clímax. Símbolo de esta madurez e integridad espiritual era la cola del Pavo Real, dada la belleza de sus múltiples colores, extraídos de la piedra filosofal que representaba la sabiduría secreta. Nos recuerda que la verdadera perfección existe ante los ojos de Dios. Mirar la Ver-dad hace que nos expandamos (como la cola del Pavo Real) para darnos (ofrecernos a Dios) con honestidad, desde el Corazón.

El Cisne y los ánsares en general (la Oca, etc.) nos ofrecen la magia vital de integrar los cuatro elementos: son de sangre caliente (energía Fuego), viven en el Agua (las emociones), anidan en la Tierra (lo físico) y viajan volando por el Aire y los Cielos (elevación del plano mental). Y ese proceso de conexión con la Unidad, es el Amor. La enseñanza de Cisne se basa en seguir con fidelidad los dictados del Corazón, actuar desde la nobleza del corazón.
Ave de las más longevas y con uno de los cortejos más vistosos, donde la pareja de Cisnes, monógamos de por vida, entrelaza sus arqueados cuellos dibujando la silueta de un corazón. Su color es la máxima expresión de la pureza, el blanco, que a la vez contiene todos los colores. Si bien los polluelos son grises y también se decía que era imposible encontrar Cisnes negros, hasta que fueron descubiertos en Australia. Es la transmutación de la oscuridad a la luz y también se relaciona con la Luna. El Cisne es un complejo símbolo de luz, muerte, metamorfosis, purificación, belleza y pasión melancólica. Con connotaciones masculinas (fálicas) y femeninas (gracia y belleza, virginidad y pureza). Aparece en numerosas leyendas celtas vinculado con la música y la pureza. Consagrada a Apolo. Ave profética en culturas de todo el mundo, mensajera del mundo del más allá, de la reencarnación y de la paz eterna. La unión perfecta, Pájaro Creador relacionado con el Huevo Cósmico en Egipto y la India. La leyenda sobre el Canto del Cisne se refiere a la creencia griega de que entonaba un canto excelso justo antes de morir, también se refiere a ello San Juan de la Cruz.
El símbolo de la pata de la Oca guardiana o tridente, hacia arriba coincide con la runa Eoth, que significa protección, es la mano que aleja los peligros. Invertida y dentro de un círculo, es el símbolo universal de la paz y el amor asumido por los movimientos hippies en la década de los sesenta. Se tomó un antiguo símbolo celta que representaba el Árbol de Yule, mítico Árbol de la vida que reúne y ofrece los tres rasgos de la iluminación celestial, asociado al conocimiento alcanzado por los druidas y que cobraba especial importancia durante la fiesta de Beltane (así, el símbolo se convirtió durante el cristianismo en la Cruz de Mayo).

En la cara de la Lechuza se dibuja un corazón blanco. Tiene la capacidad de la clarividencia, de ver la verdad, a la que solo se llega a través de una mirada capaz de penetrar en lo profundo y de un corazón puro, lejos de las interpretaciones mentales. Es el atributo de los videntes, el Pájaro del Conocimiento Intuitivo, vinculado al poder de la Luna. Existe un mito griego, el del pastor Endimión, enamorado de Selene, la Luna, al que los Dioses concedieron el deseo de no dormir, de mantener los ojos abiertos para ver todas las noches a su amada, o lo que es lo mismo, el despertar de la consciencia gracias al poder del amor y a la intuición. En Espiritualidad, la intuición es la profunda y poderosa facultad latente que proviene directamente de la luz de la Conciencia Cósmica que ilumina la mente y los sentidos, la manifestación en nuestro ser de la inteligencia vidente o el intelecto que se apoya en la Verdad, la conexión íntima con la Fuente, el Creador.

La Rueda de la Vida y los Animales del Alma
El Ratón. La infancia. La inocencia. El compañero de los cuentos, habla de juego, alegría innata, humildad, capacidad de observación minuciosa y de percepción de la Naturaleza. La necesidad de retornar al lugar de origen. Confianza, la superación del miedo para crecer, trascender las sombras con el poder del Corazón. Los pequeños Animales son Tótems muy cercanos al Creador, nos rodean por todas partes y los humanos desatendemos sus mensajes con frecuencia.
Apunta al Sur, el Verano, donde reina el elemento Ignis. Alrededor del Fuego, los Indios celebraban sus ceremonias; es vínculo de unión familiar, de la Gran Familia. Para los Hopis, es nuestro tercer pilar de la vida, lo conocimos cuando nos colocaron en los brazos de nuestra madre y nuestro padre y todos aquellos que nos amaron y cuidaron; los cuidadores construyeron para nosotros un Fuego cálido y acogedor, radiante y protector. Color verde (chacra corazón) o rojo (fuego).
Conforme a la Senda del Chamán, es el Guerrero, representa valor, poder y presencia, ser en verdad quienes somos y estar en realidad donde estamos.

El Oso. La juventud. La introspección para la búsqueda de uno mismo y de su lugar dentro del mundo. La fuerza de la voluntad para emprender el camino interior y la necesidad de prepararse desde dentro para desenvolverse en el exterior. El renacimiento tras la hibernación, purificación y renovación. La clariaudiencia y la escucha del subconsciente. El Oso Grizzli es el más fuerte, se cura a sí mismo con su conocimiento intuitivo de las hierbas y raíces, de las fuerzas terrestres subterráneas. El Oso Polar dota a los chamanes de la capacidad de entrar en contacto con el mundo de los espíritus. El Oso Panda, con los colores del Yin y el Yang, con sus ojos rodeados por grandes manchas de pelo negro y orejas negras, advirtiéndonos que no queremos ver ni oír el peligro al que hemos sometido a las demás especies, nuestros Hermanos, y a la propia Madre Naturaleza.
Apunta al Oeste, el Otoño, donde reina el elemento Acqua. Para los Hopis, es nuestro primer pilar en la vida, porque vivimos en el Agua dentro del útero materno; en el momento del nacimiento el Agua del vientre de nuestra madre sale a borbotones y luego salimos nosotros. Color negro (que sigue al ocaso) y azul (agua).
Corresponde con el Sanador: Voluntad, capacidad transformadora del amor y reciprocidad.

El Búfalo. La madurez. Estabilidad y abundancia. Honor y pertenencia. Sabiduría. Reverencia y gratitud. El Búfalo o Bisonte Americano es una de las esencias de la cultura india y una de las bases de su espiritualidad. Utilizaban todo de él, pero no eran explotados, eran honrados, al igual que todas las relaciones, todos los Animales y creaciones de la Naturaleza, como manifestaciones del Gran Espíritu. El Búfalo Blanco era el Animal Sagrado que entregó a los habitantes de las praderas la Pipa Sagrada, para curar y comunicarse con los Espíritus mediante la oración.
Apunta al Norte, el Invierno, donde reina el elemento Terra. Para los Hopis, la Tierra es el cuarto pilar de la vida, de niños al principio nos tumbaron sobre ella, luego nos sentamos, después comenzamos a gatear y finalmente a andar sobre ella. Color blanco (nieve).
Corresponde con el Vidente: Conocimiento supremo, visión de la Verdad.

El Águila. Vejez y muerte, tránsito. Movimiento y libertad. Mensajero y guía en la elevación del espíritu, el vuelo hacia el Padre. Visión clara e iluminación, desarrollo de todos los potenciales de una mente despierta y centrada, manifestación de la inteligencia espiritual. Ofrece una visión panorámica de la vida para vivir en equilibrio con la Tierra (fisicalidad) y los Cielos (espiritualidad) y estar conectado a la Fuente Divina. Esta ave solar es uno de los Animales de Poder más venerado y representado en todos los pueblos junto a sus dioses.
Apunta al Este, la Primavera, donde reina el elemento Aer. Para los Hopis, es nuestro segundo pilar de la vida, al tomarlo en nuestros pulmones nada más nacer. Respiración. Color amarillo.
Corresponde con el Maestro: Silencio, sabiduría, entrega, desapego.

Construye tu Rueda, tu propio mandala que te guiará en tus meditaciones, la forma de tu ser en el mundo y en tu peregrinación íntima. Pero sobre todo, construye tu vida con atención en cada punto, permitiendo que tu corazón sea el director de tus actos, de tu sinfonía dentro del concierto de melodías, en plena armonía con Todo de lo que formas parte y que te da la Vida.

Autora: Mª del Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en Universo Holístico nº 37, abril 2011

domingo, 14 de septiembre de 2014

ENTRÉGATE A LOS CICLOS VITALES

Se entienden los ciclos tal como se muestran en la Madre Naturaleza y como las culturas ancestrales los celebraban. Porque la vida merece celebrarse.
La energía de la Diosa, que habita en Todo, una vez despierta invita a ser uno con los ciclos vitales. Y eso implica entregarse al propósito de la vida.

La Energía de la Diosa
Si ya hablaba en la Rueda de la Medicina y las Cuatro Sendas del Chamán del Guerrero, el Sanador, el Vidente y el Maestro, conviene comprender que en ellos la dualidad que ofrece el bimorfismo sexual humano no existe. Cuando menciono al Guerrero también es la Guerrera (Atenea / Minerva, siempre vigilante) y lo mismo con los demás. Y esto también va más allá de una mera interpretación de arquetipos psicológicos: me refiero a una energía universal.
Todos los mitos en torno a la Diosa nos ayudan a recordar, por ello: Afrodita / Venus emerge de la espuma del mar, Deméter / Ceres hace resurgir la abundancia durante los seis meses que su hija Perséfone regresa junto a ella, Artemisa / Diana vive esquiva en el bosque…

Es espacio y momento para recordar con pinceladas los Animales del Alma relacionados con la Diosa, tal como escribí en sendos artículos hace tres veranos (La Diosa y los Animales del Alma; revista Universo Holístico números 39 y 40, junio y julio/agosto 2011) y otros más sobre los que en delante iré recordado lo más relevante.

Aquí ya figuran artículos sobre la Serpiente y la Tortuga. Hay muchos otros Animales del Alma íntimamente relacionados con la Diosa, me refiero a la Cierva, los felinos desde la Gata a la Leona, las Conchas, la Cigüeña y la Grulla, la Araña, las Abejas, la Nutria, la Liebre, la Rana, la Mariposa, el Pez (la Vésica Piscis, el Salmón y su ciclo de renacimiento)… Sus mensajes son una guía para reencontrarnos con las virtudes de la belleza, virginidad, castidad, pureza y purificación, fertilidad, abundancia, creación y creatividad, crecimiento, maternidad, protección y nutrición, cuidado y salud, independencia, valentía y determinación, inteligencia e intuición, amor, compasión, compañerismo, dulzura, fidelidad y unión, unidad y diversidad, energía y cambio, mesura, armonía y equilibrio, con lo primigenio y lo familiar, con lo lunar, el Agua y la Tierra, con lo solar, el Fuego y el Aire… con el Ojo del Corazón.

Los tabúes más dominantes y limitantes de la vida en occidente y en muchas partes del mundo, casi en toda la humanidad, son la muerte y el sexo. Ambas son realidades naturales y contundentes, experimentarlas como se pretende desde donde se mantienen estos tabúes, está enfrentado a que vivamos conectados con esta Energía de la Diosa y de los ciclos. Se nos intenta alejar desde la infancia de nuestra naturaleza esencial, no solo dejando de potenciar la intuición, sino además contaminando con falsas creencias para alienar desde el miedo. Y de adultos ya se convierte en costumbre, sin darse cuenta de cómo impide, limita, hace vivir muerto en vida.
Consideremos que la separación es la experiencia más dolorosa porque vivimos bajo la influencia del ego-mente. A través del corazón nos hacemos eco de la verdad del alma, donde la separación es imposible porque todos somos Uno: comienza el despertar.

La Diosa Madre Naturaleza nos acoge en su seno y nosotros la acompañamos en la Rueda del Año, que marca ocho festividades fundamentales para el desarrollo de la consciencia. Los Sabbats Celtas son un ciclo de rituales paganos a lo largo de las estaciones en honra a la Madre Naturaleza. Samhain, Imbolc, Beltaine y Lughnasadh, eran fechas marcadas por la posición de las estrellas de las constelaciones Can Mayor y Tauro; los otros cuatro Sabbats, coinciden con los equinoccios y los solsticios. Nos plantean un recorrido inscrito en nuestro origen. La espiral evolutiva es incesante…

Manos a la obra, desde el Corazón
Hay un cambio de estación inminente, donde la preparación es fundamental, donde la cosecha ya se ha guardado, donde conviene valorar con qué contamos para los días que se avecinan con menos horas de luz. La corriente colectiva “vuelve al cole”, sin considerar que nadie se había ido, que la escuela es la vida y que la opción es seguir aprendiendo, eternamente. Aquí no se matricula nadie tan fácilmente. Lo que si suele hacer la masa es evadirse. Caer en la procrastinación (postergar a sabiendas tareas que deben abordarse), y desde los diferentes prismas del ego, echar balones fuera (sobre todo anclados en victimismos).
Si en cada etapa, cada uno atendiera y se ocupara de su hacienda, entendiendo por la mayor riqueza estar acorde a los decretos del alma, la vida en común-unidad fluiría en armonía en toda la faz de Gaia. Somos capaces de engendrar la vida en el sentido de ser el vehículo mediante el cual se manifiesta la Luz Divina. Pero algunos siembran vientos y recogen tempestades, que levantan para repartir. Quienes atentan contra la vida, están dando la espalda a su propia verdad y creando su condena.

Cada época y cada ciclo está repleto de oportunidades. Las posibilidades son ilimitadas, tan solo ocurre que el miedo cuestiona las opciones elegidas y más si lo hacemos de manera intuitiva, se trate de decisiones de vital importancia o banales. La resistencia a madurar es enorme. El trofeo es la verdadera libertad, el uso adecuado del libre albedrío. Ese trofeo hay que ganarlo mediante el aprendizaje de vida. Sentaditos en casa no viene solo.
Cada ciclo resuelto, una lección aprendida; con cada herida abierta, un ciclo pendiente por resolver. La respuesta a la incertidumbre la tiene el Incuestionable. La frase de Lobo Negro “se tu yo más verdadero y busca tu pasión más auténtica. Encuentra aquello que te gusta. Localiza aquello que te retiene. Eres responsable ante el Universo de ser aquello para lo que naciste”, invita a que dejemos de vivir en el cuento de la lechera y nos pongamos manos a la obra.

Rescato también el concepto de endura. Se dice que entre los cátaros se practicaba un ayuno total voluntariamente cuando el enfermo sabía que estaba a punto de morir. Esto ocurría de manera natural en los pueblos originales y no constituye ninguna forma de adelantar la muerte, sino su completa aceptación como final de este tránsito y regreso a la vida auténtica, la reunificación con Dios. De hecho, los demás Animales cuando comprenden que ha llegado el final aquí, dejan de comer. Como todo lo que se saca de contexto, la endura se ha llegado a malinterpretar por algunos como un suicidio, sin embargo no lo es y nada tiene que ver con la muerte física. Se trata de una muerte mística, es la muerte del ego, una entrega para el renacimiento del alma inmortal e imperecedera y la entrada en una nueva vida, perfecta, santificada, para el servicio a la humanidad. La endura, aplicada a la vida cotidiana, consiste en dejar morir una parte de nuestra sombra cada día, en beneficio del renacimiento de la Luz que somos. Y a ello se refiere la oración de la paz de San Francisco de Asís, que culmina: "porque es muriendo que se resucita a la vida eterna".

Por tanto, practicar la endura consiste en escucharse (comprender nuestros impulsos y saber sus causas, para encauzar la energía que éstos nos arrebatan de una manera que nos ayude a crecer en lugar de herirnos), en dejar atrás hábitos que nos dañan, identificar patrones adquiridos que impiden avanzar, y hacer aquello que sabemos que es lo conveniente. Y cada día la sombra sencillamente irá desvaneciéndose ante la fuerza de la Luz, sin luchas ni sacrificios, sin cuestionamientos mentales, sin rechazar aquello que no viene porque si, sino que está aquí para que lo tomemos como herramienta para seguir adelante.

Un camino más, en la práctica
Siempre he sido implacable ante aquello que sentía que se alejaba de la verdad, ante los abusos a los débiles, ante el daño colectivo, ante todo lo que rompía la paz en un mundo que debía ser justo, es decir, ante las injusticias. Y la defensa la he hecho desde primera línea, jamás envié comisarios por mí. Tampoco he pretendido defender lo indefendible. Lo que para uno es negativo, quizá beneficia a otros, sea justo o no, lo vemos a diario con la corrupción. Por eso a estas alturas del tango, hablar de buenos y de malos ya suena a nimiedad. Íntegra, con semejante sentido de la identidad y de la ética, cuestiono la autoridad que nos imponen sobre todo desde los grandes sistemas, pero también desde los roles que adopta la gente de a pie, inmersa en la desmesura. Cuestionar es más arriesgado que criticar. Soy una gran argumentadora. Y eso a veces escuece.

Ayer me decía un amigo Maese, "si quieres tener enemigos, tan solo di la verdad". Nos referimos a la Verdad a la que algunos elegimos consagrar nuestra vida. Es cierto, a lo largo de mi trayectoria, por desenmascarar entuertos sin poder evitarlo además, he topado con algunos que han arremetido contra mí, cosa frecuente entre el género humano, bien por ignorancia, por envidia… A veces pienso que porque hay gente tan dormida que no encuentra nada mejor que hacer, de tanto miedo como les da ponerse a su tarea, a su viaje de retorno; les asusta lo que ven al mirarse y no vuelven a hacerlo, dirigen sus miradas llenas de frustración hacia aquellos que, aunque ellos no lo comprendan, estamos aquí para ayudar a la humanidad.
Receptora de juicios por quienes no me conocen y a quienes no conozco y nunca de frente (es el peligro de juzgar, se empieza por hablar sin saber ni pensar en lo que se dice, ni mucho menos teniendo en cuenta el enorme poder de la palabra), suelo fortalecerme con lo que me ofrecen, dejando de lado la escoria (textualmente según el significado de la palabra) y reflexionando sobre lo que me muestran para que, desde la endura, lo deje morir en la sombra que me corresponde. Porque toda energía es aprovechable.

Cuando uno se expone públicamente y toca temas que son tabú, tarde o temprano llegarán. En mi caso, desde molestos por mi independencia, característica que siempre mantengo, hasta aquellos venidos de colectivos con los que me relaciono y con mi habilidad particular de localizar descentrados camuflados en todas partes: alimentadores de su currículum inventado que crean escuela para darse una identidad de la que carecen, terapeutas florales que creen estar reinventándola (mientras se lucran), detractores de la Terapia Floral como de cualquier vía hacia la auto-sanación que ponga en entredicho los cortijos de muchos que afirman curar, fanáticos del veganismo intolerantes con otras realidades, animalistas de sillón de internet que reducen su supuesto activismo a comentarios inútiles en redes sociales y no saben ni acercarse a un Animal en apuros, gurucillos autoproclamados que van de espirituales mientras siguen considerando a los demás Animales criaturas inferiores, plagiadores que no saben escribir ni leer, dementes varios con delirios de grandeza que se creen reencarnaciones o herederos de lo sagrado, supuestos líderes que en lugar de afrontar su responsabilidad se dedican a tirar la piedra y esconder la mano, farsantes que se creen su propia falacia y con eso dañan a terceros que pican su cebo, sin olvidar a los mercaderes del templo, más todo aquel que se cree con licencia para inmiscuirse en la intimidad de la calma interior del otro y un largo etcétera de necios varios. Aquí abajo, hay luces y sombras en todas las situaciones, incluso extremas; he conocido una protectora con un maltratador dentro, como se infiltran los pederastas en los colegios infantiles. Unámonos para que venza la luz.

Implacable si, y al mismo tiempo, siento reverencia hacia mis Maestros. Nunca cuestioné ni cuestiono la autoridad de aquellos congruentes que sienten, piensan, dicen y hacen en la misma línea, que predican con el ejemplo hacia la bondad, y que encauzan a los que se encuentran perdidos con todo su afecto. Reverencia (respeto + gratitud + un sentimiento profundo de afinidad y cariño) hacia mis progenitores y abuelos, hacia algunos de mis profesores, hacia mis amigos de la infancia que aún están a mi lado, hacia mis amigos de hace menos años pero con los que seguro ya anduve en otras vidas porque nos entendemos a la perfección, hacia los Animales y Vegetales, hacia los sanadores de la historia que han mantenido vivo el legado de la Sophia Perennis, hacia aquellos con los que caminar se convierte en un auténtico presente.

Es decir, sencillamente discrimino. Y animo a hacerlo: ¿Qué parte de lo que te rodea te aporta luz y qué parte sombra? Y lo más importante ¿cómo puedes convertir dentro de ti esa sombra en luz? Hay una máxima bastante simple que funciona: no hagas a los demás, de la especie que sean, lo que no quieras que te hagan a ti. Y otra acorde a la enseñanza compartida aquí: camina en la Belleza.
Caminar en la Belleza implica aunarse con los ciclos y evolucionar con ellos más allá y más arriba (ultreia et suseia), adelante, siempre adelante. Permitirse adquirir la sabiduría que trae darse cuenta de qué nos ha aportado cada estación, cada encuentro, cada etapa de la vida. Y dar gracias por ello. El sentido de la vida se revela así ante el Ojo del Corazón con total plenitud.

Como aparece en el prólogo de mi libro: Concibo la vida gracias al canto de los Pájaros que me despiertan, al ronroneo de los Gatos cuando los acaricio, a la mirada amigable de los Perros que menean la cola cuando los saludo, a los Hámsteres tomando su comida de mi mano con sus patitas, al galope de los Caballos con el ritmo del latido de los corazones… regalos que me llegan a través de ellos desde algún lugar del Cielo y me hacen feliz en la Tierra. Concibo las estaciones gracias a las Golondrinas que anidan sobre la puerta de mi casa: su llegada es Primavera, sus nuevas crías me acompañan en Verano, su marcha es Otoño e Invierno su fría ausencia. Un Rosal me enseñó lo que significa “Hágase Tu Voluntad”. Todo es Conciencia, formas manifestadas de lo invisible en lo visible. Todo es amor para generar amor, no hay otra magia ni otra ciencia. Es tan evidente como Su Belleza.

De modo que la vida es la Rueda, los caminos infinitos (tantos como almas) y el punto de encuentro el Centro. Pese a los vendavales que soportemos, la dirección es hacia delante y el centro siempre estará esperando nuestro regreso.

Oh! Gran Espíritu

Escucho tu voz en los vientos, y tu aliento concede vida al mundo.
Óyeme! Soy pequeño y débil, necesito tu fuerza y tu sabiduría.

Déjame caminar en la Belleza y haz que mis ojos vean siempre el rojo y purpúreo amanecer.

Haz que mis manos respeten las cosas que tú has hecho y que mis oídos se afinen para escuchar tu voz.

Hazme sabio para que pueda entender las cosas que enseñaste a mi pueblo.

Déjame aprender las enseñanzas que escondiste en cada hoja y en cada roca.
Deseo la fuerza, no para ser más fuerte que mi hermano, sino para luchar contra mi mayor enemigo, yo mismo.

Haz que siempre esté listo para ir hacia ti con las manos limpias y los ojos puros.

Así, cuando mi vida se apague como se apaga el atardecer, mi espíritu podrá ir hacia ti sin avergonzarse.

Plegaria Lakota

© Mª Pilar Zamarra San Joaquín.

viernes, 5 de septiembre de 2014

LA TORTUGA, MADRE TIERRA

La Tortuga es el símbolo de la Tierra. Muchos Indios se refieren a Norteamérica como la "Isla de la Tortuga", porque sus leyendas dicen que cuando la Tierra estaba cubierta de agua, Tortuga nadó hasta el fondo de los mares y trajo a la Tierra sobre su espalda para que la gente pudiera tener un hogar seguro y seco. Por eso camina muy lento, porque carga en sus espaldas todo el peso del mundo y de los seres que lo habitan. Tortuga se siente en casa en cualquier lugar, porque lleva su casa en su espalda. No tiene apego a ningún sitio, pues es libre de buscar nuevas oportunidades donde sea que éstas se encuentren. Cuando siente peligro o se siente incómoda e insegura, se mete en su caparazón y se protege.

Como Tótem, la Tortuga es útil para la seguridad, la protección y la estabilidad a quienes la necesiten. Protectora de la salud, simboliza sabiduría y longevidad. Era considerada muy sagrada entre muchos pueblos norteamericanos y con poderes benignos. Muchas tribus no podían comer carne de Tortuga al considerarla tabú. Pero el caparazón era un buen regalo al pedir la mano de una mujer. Sus trece divisiones representaban para los Indios las trece lunas y por eso el primer calendario que tuvieron los Indios de Norteamérica fue el caparazón de una Tortuga. Además, muchas carracas están fabricadas con concha de Tortuga para invocar a los espíritus y otorgar un mayor poder a las canciones sagradas.


En Oriente también tiene un simbolismo cosmológico y de Animal sagrado. En Asia, simboliza el Universo. Se supone que los trigramas del I Ching (el Libro de Cambios) fueron descubiertos en el caparazón de una Tortuga por el emperador Fu Hsi en el siglo XXIV a. C. Y su caparazón se usaba en la adivinación. Para los Chinos, la Tortuga sostiene el cielo. Según la mitología hindú, la segunda avatara o encarnaciones de Vishnú fue Kurma, la Tortuga Gigante y, con su fuerza colosal, como lo hiciera Hércules, sirve de soporte al mundo. En Europa, la mitología clásica consagraba este Animal a Artemisa / Diana (la Luna), representando la castidad. Mercurio hizo la lira que regaló a Apolo con el caparazón de una Tortuga. En los sueños representa longevidad y protección, por su tranquilidad y por su caparazón.

El Animal del Alma Sanador
Si Tortuga es tu Animal del Alma, valoras el poder de la Madre Tierra, de las aguas de la tierra y la magia de los cielos, pues Tortuga simboliza tanto la conexión con la energía de la tierra como la magia de lo místico. Usar la energía de Tortuga puede ayudarte a lograr un verdadero equilibrio en tu vida y tu espíritu, de tal forma que no te quedes "atorado en el lodo". Si necesitas entrar en contacto con la Madre Tierra para tener un mayor conocimiento o para sanar, la Tortuga puede ser tu guía. Sanación expresa la cualidad natural que todos poseemos, el poder de autocurarnos y ayudar a sanar a otros: Todos somos sanadores y todos podemos sanarnos. La Medicina de Tortuga incluye una conexión con el centro, la destreza de navegar, la paciencia, los límites propios, la asociación con lo femenino, el poder de curar las enfermedades femeninas, el respeto hacia los límites de los demás, el desarrollo de nuevas ideas, la protección psíquica de uno mismo, la confianza en sí mismo, la tenacidad, la defensa sin violencia.


Este Animal, sencillo y pacífico nos trae lecciones muy importantes sobre nuestro papel en la vida de este planeta y nos invita a desarrollar unas cualidades que todos poseemos y que si pusiéramos en práctica, haríamos un mundo mejor a bordo de la Nave Tierra. Según Carol Schaefer, autora de la Voz de las Trece Abuelas, “una manera de abrirse camino a un nuevo nivel de entendimiento es mirar al interior y honrar una atracción fuerte hacia un Animal salvaje en particular, un tipo de Árbol, una Planta o un lugar en particular de la Tierra. Todas las personas tienen su propio Tótem personal. En las tradiciones de las abuelas indígenas, se enseña que la gente ha de hacerse merecedora de aquello que quiere atraer, para así poder tener las visiones que clarifiquen y purifiquen sus vidas. Se estudia a un Animal, se aprende cómo se comporta con inocencia y se aprecia su complejidad. En este estudio podemos aprender acerca de nosotros mismos comprendiendo aquello a lo que nos sentimos atraídos. ¿Es una cualidad que debemos desarrollar o una que ya tenemos y a la que debemos honrar? Las tradiciones enseñan que los Animales quieren comunicarse con las personas, pero las personas han de hacer el esfuerzo. Tan sólo esta práctica puede crear un despertar espiritual y traer una mayor conciencia a todas las cosas.”

Autora: Mª Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en la revista Pelo Pico Pata, número 61, noviembre 2010, Ediciones Grupo V