"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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domingo, 27 de julio de 2014

EL AMOR A LA VIDA

“Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las olorosas Flores son nuestras Hermanas, el Ciervo, el Caballo, la Gran Águila, son nuestros Hermanos. Las Rocosas Alturas, las Suaves Praderas, el cuerpo ardoroso del Potro y del hombre, todos pertenecen a la misma familia.” Gran Jefe Seattle, Jefe de los Duwamish 

Edward O. Wilson es uno de los naturalistas contemporáneos más destacados y no solo por sus aportaciones científicas y como impulsor de la Sociobiología, sino por haber recordado dentro del pensamiento occidental aquello que permanece en el corazón de la humanidad y que los pueblos nativos conocían muy bien. Biofilia se define como la tendencia innata a concentrarse en la vida y en las formas de aspecto vivo, y en algunos casos de unirse emocionalmente a ellas. Es el amor a la vida que se manifiesta desde la infancia como esa atracción natural del Niño hacia las demás criaturas, es una necesidad para que el adulto se ubique en el mundo, se vuelva a sentir parte de toda la Creación. Como relata Ralph Waldo Emerson en su libro Naturaleza: “El amante de la Naturaleza es aquel cuyos sentidos interiores y exteriores todavía están verdaderamente ajustados entre sí; aquel que en su madurez ha conservado el espíritu de la infancia.”
Además, encontramos pruebas de un efecto positivo del mundo natural y de otros organismos sobre la salud. Las implicaciones de la Biofilia para la medicina preventiva son sustanciales y se demuestran desde los programas de terapias asistidas con Animales. Necesitamos la Naturaleza, y en particular sus reductos salvajes. Ofrece las oportunidades con las que se diseñó nuestro espíritu para gozar. 

Yo Soy Otro Tú, Tú Eres Otro Yo 
Los mayas utilizaban este saludo: “in lak’ech” (yo soy otro tú), al que contestaban “hala ken” (tú eres otro yo), que quería decir que todos somos Uno, porque en lo más profundo, todos somos almas latiendo pertenecientes a la fuente de la vida, independientemente de nuestra apariencia. La civilización primero durmió al hombre, le hizo funcionar desde el manipulable plano mental para que desatendiera la eterna y verdadera llamada de su corazón. La esperanza consiste en emplear esa capacidad de conocimiento para unirla a los valores humanos puestos en práctica, plasmados en hechos cotidianos por el bien común. Los Animales nos lo recuerdan constantemente, comportándose ante nuestros ojos con autenticidad: son pacíficos, solidarios, bellos, sorprendentes… Tenemos el potencial de ser los Animales más creativos gracias a nuestra capacidad de adaptación y compasivos para velar conscientemente por la vida que nos rodea.
Edward Wilson es además entomólogo, la vida de los Insectos es su pasión y ha sabido transmitir al no iniciado en el lenguaje científico, a través de su excelente labor de divulgación, esa relevancia que todos los seres vivos tienen en el puzle de la vida. Este autor afirma que “una ética de la conservación es la que aspira a transmitir a las generaciones futuras la mejor parte del mundo no humano. Cada especie es una obra maestra. Conocer este mundo bien, es amarlo y hacerse responsable del mismo. El organismo que hay a nuestros pies y que despreciamos como un “bicho” o una “mala hierba” es una creación en y de él mismo. Posee un nombre, una historia de millones de años y un lugar en el mundo. Su genoma lo adapta a un nicho especial de un ecosistema. El valor ético del examen minucioso de su biología, verifica que los seres vivos que nos rodean son demasiado antiguos, demasiado complejos y potencialmente demasiado útiles como para descartarlos de manera negligente.” Nos damos cuenta de cómo la actividad humana es capaz de modificar no solo el entorno, sino la vida de millones de Animales y Plantas sin atender a las consecuencias que esto pueda tener. Cuando una especie se extingue, ese hecho afecta al ecosistema al que pertenecía y puede llegar a derrumbarlo. 

Soy Parte de GAIA 
Continúa diciendo que “los biólogos señalan otro valor poderoso desde el punto de vista ético: la unidad genética de la vida. Otro valor es la gestión responsable, que parece surgir de emociones programadas en los genes mismos del comportamiento social humano. Puesto que todos los organismos descienden de un antepasado común, es correcto decir que la Biosfera en su conjunto empezó a pensar cuando nació la humanidad. Si el resto de la vida es el cuerpo, nosotros somos la mente. Así, nuestro lugar en la Naturaleza, considerado desde una perspectiva ética, es pensar sobre la creación y proteger el planeta vivo.”
Esto es algo que en occidente se contempla desde el pensamiento de Platón. Cuando nos referimos a lo holístico (del griego holos, el Todo), nos referimos a ese conjunto interactivo. La teoría holística nace en 1926 con J. C. Smuts, inspirado en Darwin, Bergson, Einstein y Theilard de Chardin, visionario que adelantó el concepto de Noosfera, el espacio de conocimiento de la vida inteligente, esa envoltura del pensamiento que se enriquece gradualmente con el progreso humano en armonía con la Naturaleza, con la mejora espiritual y comunicativa. Cada uno de nosotros somos partes activas de esa unidad de la consciencia y estamos llamados a conectarnos, a comunicarnos, a ser Uno con el Alma de la Madre Tierra, en el camino de la evolución, esto es, de la vida y del amor. Nos encontramos con una nueva visión del Ser humano, de la vida en la Tierra y de GAIA, ese planeta inteligente con vida y autorregulación propia que postuló James Lovelock. 

El Viaje de Retorno 
Todos estamos conectados y más lo sentiríamos si cada uno hubiera completado su viaje, personal e intransferible, de regreso a la inocencia, al hogar del Corazón. Está descrito en la mitología y es válido para todos, un llamamiento universal a la vida. A Ulises solo le reconoció su Perro a su regreso a Ítaca. Había vencido tras una larga travesía, había encontrado la luz al final del túnel, era distinto al hombre que se fue, ahora si era él mismo, por eso solo su Perro se dio cuenta: la lealtad a sí mismo, representada por este Animal del Alma, triunfó. 
Seamos fieles al alma que nos habita. Pongamos atención en cada acto diario dándonos cuenta de cómo afecta a nuestro corazón y a la vida que nos rodea. Con la mente al servicio del espíritu, dejémonos guiar por la fuerza de la intuición.
Tan solo el ciclo del agua ya resulta milagroso y fascinante. Edward Wilson anima a conocer como impulso para amar y conservar la naturaleza, los ecosistemas, los Animales y las Plantas, sintiendo admiración desde el individuo al conjunto y viceversa, para comprender también las implicaciones sociales y nuestro papel en el Universo. Y ese es también el objetivo de la labor de autoconocimiento, del viaje de retorno: amarse a sí mismo. A ello. Recuerda: Amarás al prójimo como a ti mismo.

Autora: Mª Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en la revista Pelo Pico Pata, número 88, febrero 2013, Ediciones Grupo V

AMARÁS A LOS ANIMALES COMO A TI MISMO

En el legado cultural de todos los pueblos de la Antigüedad aparecen los Animales junto al hombre: en sus leyendas, en sus creencias, en ritos religiosos, en representaciones artísticas y en tradiciones populares. Muchos de estos mitos se mantienen vivos hoy en día y son estudiados desde la psicología, la filosofía, la antropología, etc. En definitiva, la humanidad ha evolucionado espiritualmente gracias a ellos. 

Dioses y Animales en el Mediterráneo 
La cultura egipcia, cuna de las creencias del Mediterráneo, aporta sus deidades con cabeza de Animales, principalmente: 
- Horus, con cabeza de Halcón, dios del cielo cuyo ojo derecho era el Sol e izquierdo la Luna. 
- Anubis, con cabeza de Chacal, representa el destino, era el guardián de las necrópolis y el guía de las almas de los muertos en el más allá.
- Bastet, con cabeza de Gata, estaba asociada a la Luna, protegiendo a las embarazadas y los recién nacidos. 
- Thoth, con cabeza de Ibis blanco (a veces se le representaba como Babuino), inventó los jeroglíficos, era el dios de la escritura, las bibliotecas, la lengua y las palabras divinas, también de las ciencias, símbolo de sabiduría, señor de los discursos, de la astucia y de la magia. Abogado y dios de las leyes. También conductor de almas y mensajero de los dioses.
- Apis, con cabeza de Buey, dios de la fertilidad. 
- Hathor, la Vaca, la diosa celeste de la alegría, las fiestas, la danza y el amor. 
- Taueret, la diosa egipcia de los partos, adoptaba a menudo la forma de Hipopótamo embarazada con grandes pechos.
- Sekhmet, con cabeza de León, diosa de la guerra. 
- Renenutet, la Serpiente, la diosa de la suerte, la fertilidad y las cosechas. 
- Nejbet, con cabeza de Buitre, protectora del faraón.

Bajo esta influencia, más tarde los Animales fueron ampliamente representados en la Mitología Clásica, si bien aparecían ya dominados por el hombre, manteniendo el antropomorfismo, con cabezas humanas y la parte Animal en la inferior del cuerpo, o supeditados a que los dioses de aspecto humano se quisieran metamorfosear en ellos (Zeus se transformó en Águila, en Toro, en Cisne…)
A su vez, los dioses tenían varias Plantas y Animales consagrados que se relacionaban con sus atributos benefactores. Por ejemplo para Apolo: los Lobos, Delfines, Corzos, Cisnes y Cigarras (simbolizando la música), Halcones, Gavilanes, Cornejas, Cuervos y Serpientes (en alusión a sus funciones como dios de la profecía), Ratones y Grifos. 

Compañeros y Rivales de Héroes Mitológicos 
Los héroes son mortales que tras superar pruebas épicas, encuentran su lugar junto a los dioses, que bien son sus progenitores o sus protectores. Muchos están dotados de cualidades sobrenaturales y/o con puntos débiles, que deberán elaborar para cumplir sus metas. Vencen bestias (al ego), liberan doncellas (al alma), luchan como preparación a su entrada en una dimensión superior, no buscan la gloria en esta vida sino pertenecer a la eternidad. Representan múltiples facetas potenciales de la humanidad y las tareas psicológicas fundamentales de trascendencia del ser humano. Y cuentan con fieles aliados, como el Perro de Ulises, el único que le reconoció cuando éste regresó a Ítaca.

Los héroes se enfrentan a Dragones y a todo tipo de Animales guardianes que impiden el acceso a los lugares sagrados a todos aquellos que no son dignos. Estas terribles bestias además simbolizan el umbral mismo, el límite que divide y une los dos mundos. En las leyendas, los Animales mitológicos como el Ave Fénix, el Dragón, el Pegaso, el Unicornio, o los teriomorfos (figuras míticas con aspecto Animal), han acompañado al hombre en su búsqueda de la sabiduría desde los orígenes de nuestra existencia. Algunos ejemplos son:
- La Esfinge, que vigila la conciencia esotérica, mezcla de mujer y León con alas de Águila. 
- El Centauro, raciocinio de hombre y fuerza de Caballo, une sabiduría, fuerza y poder. Por ejemplo Quirón, sabio, profeta, maestro y sanador que se encargaba de la educación de héroes como Aquiles o Jasón; Constelación de Sagitario. 
- La Sirena, primero mitad mujer, mitad Pájaro y más tarde mitad mujer, mitad Pez. 
- El Tritón, hombre con cola de Pez o Delfín, hijo de Poseidón/Neptuno. 
- El Grifo, con cuerpo de León, cabeza, pecho y garras de Águila. 
- La Quimera, León que escupe fuego, con torso de Cabra que sacude los cuernos y cola de Serpiente. 
- El Minotauro, temible hombre y Toro. 
- El Fauno, demonio protector de los campos y rebaños, mezcla de hombre y Cabra. 
- El Basilisco, demonio con tres cabezas, de Gallo, de Serpiente y de Sapo. 

Divinos en Todo el Mundo 
También hay Animales al lado de los dioses, maestros espirituales y personajes históricos más relevantes: a Jesucristo se le dibuja junto a un Cordero en su infancia y junto a una Paloma de adulto; a Buda se le recuerda junto a un Elefante; a Mahoma con su Gato; a Lao Tse al lado de un Buey; a Krishna se le dibuja sentado sobre varias Cobras, algunas Vacas blancas y Pavos Reales; a Bodhidarma y a Durgha se les representa junto a un Tigre; un Quetzal y un Dragón blanco protegían a Quetzalcóatl; un Cóndor a Huiracocha y a los incas y otros pueblos andinos.

En la India, la considerada como primera religión, el Hinduismo, también posee divinidades Animales: Ganesha, el dios con cabeza de Elefante hijo de Shiva, el más inteligente, dios de la sabiduría y del buen comienzo y liberador de obstáculos y Hanuman, el poderoso dios Mono, uno de los diez avatares (encarnaciones) de Vishnú. El Jainismo, filosofía y religión creadas en el siglo VI a.C., no incluye un dios creador porque se trata de una doctrina de la reencarnación y de una ética basadas en no hacer daño a ningún ser vivo (el ideal de la ahimsa). 
En la filosofía budista, en general se otorga una importancia crucial a la compasión y a las reencarnaciones, del que emana un respeto para la vida en general, con el mismo valor para la de todos los seres, que son el efecto de un mismo hálito vital, que asume formas diferentes según la elevación espiritual alcanzada y por encima de cualquier otro interés material, con la concepción del karma que considera entre las peores acciones posibles la supresión de la vida y la causa premeditada de dolor. El mal causado a cualquier forma de vida se considera un sufrimiento infringido a uno mismo o a sus difuntos queridos, puesto que los humanos pueden renacer como Animales y viceversa. De todo ello desciende que la ley kármica impone al hombre la obligación de cuidar y proteger a los Animales, un deber que no se funda en ningún imperativo divino, sino que representa el efecto progresivo de un proceso de auto-conocimiento y equilibrado desarrollo psico-espiritual. Como en el caso de cualquier ser desamparado o necesitado, la práctica budista común consiste en dar ayuda incondicionada a todo ser que la necesite. Y el vegetarianismo es una condición que nace de la aplicación del sentimiento compasivo de no matar. Amar a los Animales en el Budismo no es una acción paternalista, sino que representa un acto de amor hacia sí mismo, hacia el Universo y la miríada de las criaturas. 

Amarás a los Demás Como a Ti Mismo 
En las tres grandes religiones monoteístas de Occidente, nuestra especie se considera creada a imagen y semejanza de Dios, dejando a los Animales no humanos como criaturas suyas, pero en un plano muy inferior, lo que ha marcado nuestro comportamiento tanto con la fauna libre como doméstica a lo largo de la historia. En la tradición judeocristiana, los Animales aparecen representando distintas cualidades normalmente como bestias que se oponen al dios único, recibiendo un simbolismo negativo relacionado con sus hábitos, colores, etc. que lo clasifican de impuro, reflejando en realidad todas las características humanas (hedonistas, sexuales, corporales…) que impiden la elevación espiritual. Y por ello algunas especies son o han sido objeto de supersticiones (son innumerables, algunas tan arraigadas que perviven hoy en día), tabúes alimenticios, sacrificios, chivo expiatorio, maltratos, persecuciones e intentos de erradicación. Pero en la actualidad, la Iglesia Católica se pronunció contra las fiestas taurinas (que tampoco tolera el judaísmo) y la Iglesia Anglicana en contra de la caza del Zorro. En el cristianismo, encontramos varios santos benefactores y proteccionistas de los Animales además de San Antonio Abad y San Francisco de Asís: San Martín de Porres, San Basilio, San Felipe Neri, San Juan Crisóstomo…

En los textos sagrados se recogen principios de humildad (inteligencia, amor y responsabilidad), compasión y protección hacia todos los seres vivientes (= almas vivientes). En la Biblia se dice cómo Dios protege a los Animales. En la Toráh se ordenan las leyes del Kashrut (dieta alimenticia judía) y otras leyes para evitar el sufrimiento de los Animales. En la ley islámica en el Corán y en el Hadiz también se han regulado las normas para el sacrificio. Estos ritos judíos y musulmanes se basan en la creencia de no comer carne con su alma, es decir, con su sangre.
Los musulmanes están obligados a tratar bien a los Animales, en especial a sus monturas, por cuanto el Día del Juicio deberán pasar cuentas de todas aquellas crueldades cometidas en este mundo. El Islam deja claro que hay leyes que prohíben los malos tratos a los Animales y obliga a los humanos a ser misericordiosos con todas las criaturas, sobre todo para con los Animales que nos sirven de alimento, transporte o vigilancia. Todos prohíben matar por puro placer, nunca sin necesidad para el hombre y haciendo sufrir a las criaturas de Alá. Además, en el Corán cinco de sus azoras (capítulos), reciben por título el nombre de un Animal: Vaca, Abeja, Hormiga, Araña y Elefante y también los Rebaños. 

Dios Está en Todo 
“Aves y Cuadrúpedos, Árboles y Rocas, son obra de un Gran Poder. A veces hay hombres que dicen que pueden entender lo que dicen los cantos de las Aves. Y yo creo que es verdad. Dicen que pueden entender la llamada y el grito de los Animales, y yo creo que también eso es verdad, pues esas criaturas y el hombre son parecidos, obra de un Poder más grande… Nosotros creemos que Él (Wakan Tanka) está en todas partes.” - Perseguido por Osos, Sioux Santi. 

Cuando los primeros europeos pisaron tierra americana vieron que los nativos rezaban al Sol, la Luna, varias Estrellas, Lagos, Plantas o Árboles, hasta al Viento o al Trueno. Y también dirigían sus plegarias o pedían ayuda a Pájaros, Peces o Serpientes. Por esa razón los europeos pensaron que no tenían un solo dios único, pero esa afirmación es errónea, lo que sí tiene son varios nombres como por ejemplo Gran Espíritu, Gran Creador, Gran Misterio, etc. (Wakan Tanka o Waconda para los Lakotas, Manitou para los Algonquinos, Pawaganak para los Ojibwas, Maiyun para los Cheyennes, Wegaleyo para los Washos, Kachina para los Hopis y los Indios Pueblo, Naualak para los Kwakiutl, Sulia para los Salish, Tamanoas para los Chinook, Yastarisane para los Apache…) La razón básica para no rezar a su dios único es que ellos creían que el Sol, las Estrellas, los Pájaros o las Rocas forman parte de Dios.
En conclusión, todo lo que vemos es sagrado, reflejo y expresión de la inteligencia, la sabiduría, el poder, la belleza y la bondad infinitas del Gran Misterio o Gran Espíritu.

Autora: Mª Pilar Zamarra San Joaquín
Artículo publicado en la revista Pelo Pico Pata, número 78, abril 2012, Ediciones Grupo V

martes, 1 de julio de 2014

PERROS Y GATOS, ANIMALES DEL ALMA, GUARDIANES DEL SER

El Animal del Alma, Tótem, Animal de Poder o Nagual, es un Animal considerado sagrado y adoptado como símbolo para representar ciertas cualidades. Según los nativos de Norteamérica, la Medicina de los Animales es todo aquello que nos conceden para mejorar nuestra conexión con el Gran Misterio de la Vida. Recuperar el vínculo con los Animales del Alma en nuestra sociedad actual es de vital trascendencia porque nos permite reencontrar nuestro lugar en el planeta como una parte inseparable de la Naturaleza, aprender a amar a todas sus criaturas, además de su ayuda en nuestro camino espiritual.

¿Alguien concibe en su imaginación un mundo viable donde no existan los demás Animales? Es imposible. La relación del ser humano con los Animales está inscrita en nuestro inconsciente y plasmada en el legado de todos los pueblos desde Oriente a Occidente: mitología, filosofía, religiones, arte, tradiciones y transmisión popular. Revela desde sus orígenes que nuestra evolución conjunta forma parte de una totalidad superior, la humanidad no existiría sin ellos y no solo por el servicio que nos prestan. La identificación con los Animales del Alma nos recuerda quiénes somos en realidad. Los canales intuitivos se abren en presencia de la energía que los Animales nos transmiten para la toma de conciencia. 

El Perro es el Guardián de las Almas 
En todo el mundo conocido como el mejor amigo del hombre, este descendiente del Lobo es el primer Animal domesticado hace unos 14.000 años. Protagonista de estremecedores relatos sobre su lealtad, siempre ha servido al ser humano incondicionalmente en las duras labores de guía, guardia y rescate. Hoy en día es una de las especies más empleadas en terapias asistidas con Animales. Los Perros nos dan lecciones diarias de bondad infinita, un amor puro que, aún tras su partida, nos acompaña llenando nuestros corazones para siempre. 

Para los indios de Norteamérica, el Perro era el sirviente/soldado que custodiaba las viviendas de la tribu y las protegía de los ataques por sorpresa. También se empleaba en el transporte de materiales arrastrando los travois, antes de la llegada del Caballo a América y los Perros de trineo en la nieve, esenciales en las tribus del norte. En general ayudaba en la cacería y proporcionaba calor en invierno. Para nuestros antepasados celtas representaba la búsqueda de la ética y del bien y estaba relacionado con el reino de los muertos.
 En Egipto, Anubis, el dios con cabeza de Chacal, era el guardián de las necrópolis y el guía de las almas de los muertos en el más allá. En varias culturas se cree que los Perros tienen capacidad para predecir la muerte de los hombres o la suya propia debido a sus dotes sensoriales y a la capacidad de ver lo invisible, de percibir lo que al hombre le resulta imposible. En estos pueblos de la Antigüedad la muerte no se entiende como algo fatal, sino como un viaje de transición entre esta vida mundana y la verdadera vida eterna. Desde ese punto de vista, el Perro es quien nos asegura que nuestras almas llegan a salvo al lugar que les corresponde para descansar en paz. También aparece junto a los héroes en las leyendas, por ejemplo el Perro de Ulises fue el único que le reconoció cuando éste regresó a Ítaca. Muy positivo en el cristianismo, por ser pastor de Ovejas (de almas). Entre las estrellas, contamos con la Constelación del Can Mayor. 

El Perro es símbolo universal de lealtad, amor incondicional, fidelidad, protección y servicio. Como Animal del Alma incorpora la gentileza amorosa del mejor amigo y la energía protectora del guardián, equilibrado porque en el cuerpo físico es ese rol masculino y en el etérico el femenino (cuidador). Representa una devoción infinita hacia la familia y los amigos. Quien tiene al Perro como Animal del Alma necesita cariño y amor para aumentar su confianza y creatividad, siente un gran deseo de sentirse amado y protegido, de tener al lado a quien de amor recíproco. Una palabra amable o un acto de gentileza significan mucho más que las cosas materiales.
Describe a quien obtiene una gran satisfacción de prestar servicio a otros, ofreciendo su mano al amigo necesitado, el ayudador solidario. Sin embargo, existe el peligro de caer en el otro extremo: permitir que las personas se aprovechen de esta naturaleza gentil, por no saber decir que no y terminar agotado desatendiendo las propias necesidades. El Perro nos recuerda que la lealtad siempre ha de ser hacia uno mismo (SE FIEL AL ALMA QUE TE HABITA), porque en la medida que nos respetemos y valoremos a nosotros mismos, podremos realmente prestar servicio a quienes honren lo que podamos darles al cumplir nuestro cometido en la vida; eso es amar a los demás como a uno mismo. La inteligencia de este Animal del Alma y los lazos de profunda complicidad y comprensión que se crean con él, nos invita a mirar hacia el interior de nuestros corazones y descubrir la bondad innata en ellos. 

El Gato es el Maestro de Vida 
Animal enigmático, deja indiferente a muy pocos. Dan la sensación de que son ellos los que nos adoptan a nosotros como miembros de su clan, bajo sus propias condiciones. Viven y dejan vivir, fascinan por su encanto, belleza, elegancia, agilidad, sigilo y son muy cariñosos, fieles, juguetones, dormilones, muy limpios y poseen un excelente desarrollo sensorial y extrasensorial.
Desde la Antigüedad formó parte de la tripulación de los barcos para cazar Ratones, ésta fue una manera de diversificar y cruzar las razas por medio mundo, hasta que a partir del siglo XIX empezara a ser un Animal doméstico apreciado para exposiciones y concursos. Por eso se le conoce en casi todas las culturas, donde presenta un simbolismo ambivalente, desde muy positivo a muy negativo, porque en el fondo, en él perdura su lado más salvaje: conserva su instinto cazador y las cualidades de los Grandes Felinos en comportamiento y estética, solo que en pequeña escala.

Mencionados en textos egipcios de 1500 a.C., los Gatos allí siempre fueron tratados con privilegios especiales: el castigo por matar un ejemplar era la muerte y cuando un Gato moría, su familiar humano manifestaba públicamente su luto afeitándose las cejas y momificando el cuerpo del Animal. La diosa Bastet, con cabeza de Gata, representaba los rayos benéficos del sol y estaba asociada a la luna, protegiendo a las embarazadas y los nacimientos. Para los celtas simboliza la protección, son los guardianes del más allá, poseen asombrosos poderes psíquicos y de supervivencia, sus numerosas vidas son demostración de independencia y dureza.
A pesar de su desgraciada persecución en la Edad Media por su asociación con el mal, se creía que aquellos Gatos cuyo pelo de la frente dibujaba la letra M estaban señalados por la Virgen María, y según una leyenda de Cerdeña, el Gato fue creado por Jesucristo. En el Budismo es un icono de sabiduría. Y entre los musulmanes, por el Gato que llevaba en su manga Mahoma, también es un Animal benefactor. En Japón tienen un conocido Gato de la suerte y de la fortuna, Maneki Neko, llamado Zhaocai Mao en China.

De mirada fascinante, el Gato está relacionado con la magia y el misterio de la noche y de lo invisible, del más allá. Con su sabiduría son los perfectos guardianes que nos protegen ante el mal. En Feng Shui se aprecia la cualidad de los Gatos de transformar las energías negativas del lugar. También nos ayudan a relajarnos en el momento preciso con su suave ronroneo. Sus beneficios para la salud como Compañero Animal son ampliamente estudiados y empleados en terapias con Animales, sobre todo para personas con problemas del sistema nervioso y cardiovascular: Está demostrado que acariciar a un Gato hace que disminuyan las cifras de tensión arterial. Tremendamente psíquicos, consiguen que se abran a la comunicación personas muy encerradas en su mundo interior, diagnosticadas de graves problemas de salud mental.

Simboliza lo femenino y la sensualidad, en el cuerpo físico, equilibrado con el cuerpo etérico masculino (cazador silvestre). Nos invita a elaborar nuestra intuición, independencia, curiosidad, astucia, capacidad de auto sanación, la habilidad de luchar al sentirse acorralado, poder ver lo invisible y la protección. Asociado a personas independientes y libre pensadoras, compañero de filósofos y artistas, de personajes solitarios y bohemios, interesantes y magnéticos, que aprecian la comodidad. Como Animal del Alma también representa el amor libre de apegos y nos ayuda en la meditación. Los Gatos nos enseñan a vivir de una manera relajada, muy centrada en el momento presente, pura conciencia, resumiendo con su comportamiento lo que transmiten las filosofías orientales.

© Mª Pilar Zamarra San Joaquín