"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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lunes, 26 de mayo de 2014

EL DOLOR, LOS ANIMALES, LAS FLORES DE BACH Y LOS CUIDADOS PALIATIVOS

“Dar de comer al hambriento, de beber al sediento, cobijo al peregrino
y alivio en el sufrimiento” 

Ya a los 18 años, en la escuela de enfermería, me impactó el tema del alivio del dolor. Y comprendí el enorme dolor que se causaba a los pacientes de manera iatrogénica. Poco tiempo después de terminar la carrera, nacieron los primeros programas de Cuidados Paliativos en España. Por experiencia en mi familia sabía lo que era morir con cáncer, con un dolor más emocional que físico, con un impacto terrible, y por tanto participé en aquellos programas, donde la máxima era procurar el mayor bienestar al paciente y se nos permitía individualizar las actuaciones, además con un enfoque global donde se consideraban la dimensión psicológica y las necesidades espirituales del paciente y de su unidad familiar.

El sabio profesor Ramón Bayés lo explica de maravilla en este vídeo, y habla del concepto de DOLOR TOTAL, acuñado por Cicely Saunders, fundadora del St. Cristhopher´s Hospice y de los modernos Cuidados Paliativos (Paliative Care). A una profesión que se dedica a cuidar de otros, la dignifica ser capaz de acompañar en los últimos momentos de la vida. Daba así mis primeros pasos como enfermera holística (aquí una de mis últimas publicaciones en esa profesión, donde aporté más de una treintena), y sin saberlo entonces, sembraba un camino que sigo atendiendo en la actualidad con los Hermanos Animales y la Terapia Floral. Recomiendo la visión que ofrece este libro pese a lo duro de su título: Morir bien, de Richard Reoch, Ediciones Oniro (Barcelona, 1998).

Porque todos sabemos de las diferentes dimensiones del dolor aunque cada uno tenga su propio umbral de tolerancia para sentirlo, que por cierto cambia durante la vida y depende de todo aquello que nos altera, desde estados de ansiedad hasta la felicidad plena. En el Diccionario de la Real Academia Española se define como dolor tanto a la sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior, como al sentimiento de pena y congoja. Somos seres completos, no se puede aislar el dolor del ser que lo padece, de sus circunstancias. Y ahí me refiero a todas las criaturas vivientes. 

Acabada esa etapa de mi vida y tras experimentar en mi persona el dolor agudo y el dolor crónico, he seguido dando la importancia que merece a este aspecto que nos acompaña en la vida y que dispone de tantos matices como seres que lo sienten. Y que sirve de alarma, indudablemente. En lo que al despertar de la conciencia se refiere, también. El dolor es un tema para tratar más profundamente por todas las implicaciones que abarca y también los Cuidados Paliativos, por cierto desde mi punto de vista apenas contemplados en veterinaria, no sé si porque se permite recurrir a la eutanasia. Sirva este artículo de introducción en su relación con el despertar, con las posibilidades que ofrece para dejar atrás aquello que nos daña y comenzar a vivir fieles al alma que nos habita.
Khalil Gibrán en El Profeta (1923), lo explica muy bien: “Tu dolor es la rotura de la cáscara que circunda tu entendimiento. Así como la pepita de la fruta debe romperse para que su corazón pueda estar al sol, así debes tú conocer el dolor… Es la porción amarga mediante la cual el médico que hay dentro de ti cura a tu ser enfermo”.

Porque las causas del dolor no son las enfermedades. Eso se creen aquellos que solo contemplan el dolor como síntoma y apenas como problema que daña la vida. Los mismos profesionales cerrados/dormidos que a veces lo califican de “idiopático” (= de etiología desconocida, para que luego digan que los misterios no existen), que es la manera técnica de decir que no tienen ni idea de por qué se tiene (ni de cómo calmarlo), y en otras ocasiones se atreven a etiquetarlo de “funcional”, es decir, psicosomático, cosa que me da lo mismo, porque si algo aprendí es que si el paciente dice/expresa que le duele, es que le duele… y sus motivos tiene.

Parto de la base de que sufrir es innecesario y el dolor solo debería tener la “utilidad” a nivel físico de servir como síntoma de alerta ante un padecimiento que necesita ser curado; por ejemplo si la apendicitis no doliera, la muerte por peritonitis sería un final inevitable. Pero hay dolores causados por actitudes, por resistencias, por auto-exigencia, que rompen nuestra naturaleza esencial y también originan otros trastornos físicos, pero en origen atacan nuestras formas primigenias del ser (arquetipos, campo energético) y nadie puede demostrarme que los Animales no los padezcan, aunque sea de un modo diferente al nuestro. Los remedios florales ayudan a sanar esto.
Las connotaciones mentales que los humanos damos al dolor se suponen diferentes a la hora de hablar de los demás Animales, yo lo dudo mucho, puesto que ellos también saben qué es el sufrimiento que generan emociones como el miedo, la pena, etc. Es decir, y esto es lo que de verdad podemos aliviar gracias a la Terapia Floral: hay un dolor que es el dolor del alma, no viene en los libros científicos, pero usted como lector seguro que sabe por experiencia propia lo que digo. Es ese dolor total, no meramente fisiológico, del que hablaba al principio. Pues en los Animales también. Con la ventaja de que ellos vivencian el presente sin cuestionar y sin pretensiones y por eso cuando sienten dolor y el veterinario los valora y trata, la Terapia Floral es también de ayuda inestimable para paliarlo y que mejoren del proceso de falta de salud que estén atravesando.
Con Animales no vinculados a los humanos, como son las colonias de Gatos libres, he tratado satisfactoriamente este aspecto cuando además era imposible su captura para administrarles otros tratamientos veterinarios. En Animales vinculados a una familia, sin embargo, el malestar del Animal puede estar siendo el punto de atención sobre un conflicto emocional no resuelto entre los humanos que conviven con él. Los Animales, como Sanadores y Maestros nos acogen y se hacen cargo de nuestro dolor. 

El otro día tuve el placer de escuchar a Laila del Monte, especialista en comunicación con los Animales, insistiendo en algo que la humanidad necesita comprender: los demás Animales tienen conciencia, no solo los Primates, los Cetáceos, los Perros y los Gatos. Sienten emociones y tienen sensaciones dentro de un rico mundo interior, de un universo maravilloso. Afirmaba cómo muchos Animales domésticos son abandonados, eutanasiados, etc, porque presentan problemas de comportamiento (lo mismo que precisamente por esto que explico a continuación yo denomino “desencuentros en la convivencia por falta de entendimiento”) sin que nadie se haya cuestionado qué hay detrás de eso. Contaba casos donde un Perro, o un Gato, comienza a hacer sus necesidades por toda la casa y ¡por fin se cuestionan sus familiares humanos qué está pasando en el hogar! Detrás de ello relataba grandes tensiones emocionales reprimidas, por ejemplo de Niños que no aceptan la separación de sus padres y se sienten abandonados o culpables, etc., etc. Cada caso es único, pero el nexo común es que si el Animal no despunta, no se pone remedio a la situación. Y los Animales llegan hasta la extenuación por el estrés que estas situaciones familiares les causan, o incluso enferman gravemente (de cardiopatías, de cáncer… como les pasa a muchos humanos).

Cuando tratas a un Animal con Terapia Floral y tras unas semanas te cuentan que no ha mejorado nada, es muy sospechoso. Siempre se puede errar al elegir la combinación de esencias, suelo hablar de que una cosa es la terapia y otra muy distinta el terapeuta, y siempre puede haber muchos otros factores, es cierto. Pero la mayoría de las veces, en primer lugar recurren a las Flores personas que ya han probado con pautas diversas, desde la veterinaria o desde la etología y han fracasado, por tanto entre tantos ojos mirando es más difícil que se escape una patología de otra índole (por ejemplo, una alteración neurológica). Y en segundo lugar, si es gente entregada a hacer lo posible por su Amigo Animal y no crean interferencias a la acción de las esencias florales, cuando pasa el tiempo y el Animal no mejora nos revela, como pasa al tratar a los Niños pequeños, que quien necesita acudir a la consulta es alguno de los humanos adultos de la casa. En el caso de los Bebés, con mi experiencia en pediatría y también como terapeuta floral para ellos, las emociones vividas por la madre durante el embarazo y no resueltas, eran una de las bases a atender. Pero no siempre se recibe bien la sugerencia de que alguien se mire hacia dentro, por muy sutil que lo hagas, por muy carente de juicio y lleno de compasión que estés hacia esa persona. Una reacción muy “humana” es la negación…

De todos modos, me centro en el alivio del dolor de los Animales como tal, provenga de la situación que sea, en el entorno que sea (Animales en un hogar, Animales en una protectora, etc.) y acompañado del padecimiento que sea. Como explico en mi libro Flores de Bach en Animales, Camino de Sanación y Conciencia en el Amor a Nuestros Amigos del Alma (en “Los efectos de la Terapia Floral en los Animales”):
En lo que se refiere al control del dolor, voy a hacer un recordatorio sobre este tema en los Animales no humanos. Por si hay quien aún no se haya enterado, la incapacidad de expresarlo verbalmente no significa que no se esté experimentando el dolor y existe evidencia científica de que los Animales pueden sentir dolor a través de su sistema nervioso. Disponemos de avances en el entendimiento del dolor, mejoras en su evaluación, disponibilidad de nuevas terapéuticas, un enfoque cada vez más importante en la responsabilidad ética de aliviar el sufrimiento en los Animales y una creciente expectativa por parte de quienes convivimos con ellos de que éstos no padezcan dolor.

Como explica el filósofo Ramón Alcoberro i Pericay: “El dolor es una de las características de la vida de todos los Animales, humanos y no humanos. Pero eso no lo convierte en moralmente bueno, ni en deseable. Disminuir el dolor y aumentar la felicidad constituye el objetivo de toda vida moral. Si los Animales (humanos o no), no sufriesen, el problema moral no existiría, pues todos tendrían una vida dichosa y feliz. El dolor humano se expresa de forma lingüística y psicológica, por la capacidad que tenemos de anticipar un hecho futuro (la proximidad de la muerte...) El dolor de los Mamíferos no humanos es indiscriminado (no puede distinguir entre si intentan matarlo o capturarlo), por lo que su terror ante una situación dolorosa puede ser incluso superior al humano. En todo caso, es absurdo suponer que los Animales no humanos no sufren por el simple hecho de que no manifiesten sufrimiento, pues muchos Animales tienen sentidos corporales más complejos que los nuestros y, además, no disponen de un lenguaje articulado para expresar el dolor. Ante el sufrimiento y el dolor los Animales no son iguales. El sufrimiento es directamente proporcional a la complejidad del sistema nervioso.”

Cuando una persona convive con un Animal, aprende a observar cambios en su comportamiento que pueden dar la alerta ante un problema de salud del mismo, pero no es fácil saber cómo siente el dolor, tanto en intensidad como respecto a las características del dolor (agudo, sordo, punzante, con sensación de quemazón, neuropático… No es lo mismo un dolor al orinar causado por una infección, que un dolor post operatorio…) Con los seres humanos, aunque existan problemas en la comunicación verbal, como puede ocurrir con los Bebés, nos servimos de escalas de valoración del dolor. Los veterinarios también las emplean con los Animales domésticos más comunes, en relación a sus respuestas y a su comportamiento en el contexto de la enfermedad que padezcan o del problema que estén evaluando. Por ejemplo, las demás especies no gesticulan facialmente como nosotros, pero si huyen al tocar una zona dolorida y también se expresan con su mirada, lenguaje corporal, etc. En los Animales salvajes es más difícil encontrar expresiones en este sentido, en cierto modo no es adaptativo mostrar debilidad ante los depredadores. Y además, la respuesta individual al dolor puede variar dependiendo de características asociadas a la edad, especie, estado de salud… y vivencias.

Ejemplos de comportamiento y/o parámetros fisiológicos indicativos de dolor en los Animales incluyen:
- Cambios en la personalidad o actitud. Por ejemplo un Animal que es típicamente dócil puede volverse agresivo o un Animal agresivo se vuelve sumiso.
- Vocalización anormal, particularmente durante el examen de un área dolorosa. Los Perros pueden quejarse o gemir y los Gatos sisear o gruñir o incluso ronronear.
- Lamer, morder, rascar, o sacudir un área dolorosa. Actividad excesiva de este tipo puede conducir a automutilación.
- Cambios en el manto. La piloerección (“pelos de punta”) puede indicar dolor.
- Cambios en la postura o en la marcha. Animales con dolor pueden adoptar posturas antiálgicas (= para evitarlo).
- Cambios en el grado de actividad. Los Animales con dolor pueden pararse (letargia) o mostrar otros signos de cansancio o pueden negarse a moverse.
- Otros cambios en el comportamiento: esconderse cuando no lo hacen normalmente, solicitar más afecto del normal, encorvarse protegiendo las zonas lesionadas para prevenir lesiones adicionales, rigidez…
- Mostrar reacciones agresivas o defensivas al contacto.
- Cambios en el apetito.
- Cambios en la expresión o aspecto facial.
- Cambios en los hábitos de limpieza. Los Animales con dolor pueden no acicalarse, etc.
- Aumento de la frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y/o temperatura corporal.
- Elevación de los niveles de glucosa, cortisol y catecolaminas en sangre.

Queda claro que las dificultades que podamos encontrar a la hora de valorar si el Animal padece o no dolor y cuáles son las características del mismo, no son excusa para no tratarlo. Los veterinarios y otros profesionales relacionados con la salud de los Animales, incluyendo los Animales destinados al consumo humano, cada vez son más conscientes de la necesidad de prevenir y tratar este problema, de manera especial ante cirugías, neoplasias, traumas y en procesos de rehabilitación, que es donde quizá se opte con más frecuencia a sumar a los fármacos medidas no agresivas entre las que se encuentra la Terapia Floral. 

Tratar el dolor y evitar la iatrogenia es un paso necesario y de relevante importancia en el trato ético a las demás formas de vida. Lo mismo ocurre con el estrés, que asociado o no al dolor, también se puede y debe prevenir y tratar precozmente, puesto que si bien hay diversas causas que lo generan, éstas se suelen identificar con facilidad, al igual que nos pasa a nosotros, tanto por desencadenantes positivos (nacimiento de su camada) como negativos (pérdida de un ser querido), tanto estrés agudo (por un accidente reciente) como crónico (por miedo a la soledad), etc. 

Si bien lo ideal es individualizar la selección de esencias a administrar al Animal, es decir, preparar una fórmula floral que pongamos en su agua de beber, yo insisto encarecidamente en que ya por fin se vayan conociendo las virtudes del Rescue Remedy, un puntal básico en el alivio del dolor de toda criatura viviente, Animal o Vegetal, y sobre todo, en el alivio del sufrimiento. Muy en especial cuando los veterinarios nos dicen que no hay nada más que se pueda hacer por ellos o se opta por la eutanasia, las Flores siempre están ahí.

Y tras la despedida, las Flores de Bach siguen ayudando:

 
© Mª Pilar Zamarra San Joaquín

miércoles, 21 de mayo de 2014

SANACIÓN ES VIDA

Se nos ha olvidado lo sencillo que es todo. Mejor dicho, Todo.

Tengo varias premisas a la hora de escribir. Una es la originalidad, aunque no hay nada nuevo bajo el sol, si bien al menos en la tarea del recordar, aun plasmando en ocasiones citas de otros, en contextos donde resultan clarificadoras. Y no repetirme, al menos demasiado, aunque lo más importante siempre surge, porque no separo, sino que unifico, y por tanto en realidad siempre hablo de lo mismo. Pero la principal es aportar lo que deba, y además por aquellos que no escriben, los Hermanos Animales y Vegetales. Y lo realizo con entusiasmo, me encomiendo a la tarea procurando que las palabras no reboten de cerebro a cerebro, no sean meros pensamientos, sino que se conviertan en impulsos que realicen conexiones, que circulen de corazón a corazón y fomenten el entendimiento sobre qué somos y por qué somos.
Comunicar es generalizado, se puede hacer pero su alcance depende del que recibe el mensaje. Transmitir es a nivel individual. Y es sanador. Al transmitir no se juzga o interpreta, se entiende lo que a uno de veras le llega, sea o no lo que buscaba. Porque no por buscar se encuentra, en el sentido de que cada cosa llega a su debido momento, lo valiente es estar receptivos, abiertos, dispuestos a dar con aquello que cuestiona el orden establecido e invita al cambio para seguir adelante. Quien transmite lo sabe y no espera nada a cambio, solo que salga de él o de ella aquello que apenas pasa a través de su persona y que no sé bien explicar de dónde sale, solo sé que es un impulso inevitable, surge sincero y transparente como la mirada de un Niño. También es un gozo al compartir. Transmitir es como respirar al mundo.

En lo que se refiere a la Terapia Floral en Animales, que por fortuna cada vez se emplea más, lamento a veces que se olvida, o se obvia, o se deja atrás, considerar que es un medio para la sanación de la criatura, de su familia y del mundo que vivimos. Muchos emplean esta terapia, e incluso forman en ella, sin caer en la cuenta de qué es SANAR. Así que voy a ello.
Considerar en la criatura que tenemos delante todo aquello que no se les reconocía hasta ahora, tanto a nivel de vivencias colectivas como de vivencias individuales: memoria fetal, destete, socialización, ruptura traumática de vínculos, vivencias impuestas contra natura (cautiverio, doma, etc.), su propia memoria grupal, vidas pasadas, etc. Si, los demás Animales pueden tener traumas relacionados con todo esto. Considerar que todos los Animales conocen el dolor, la pena, la dicha, la libertad, la incertidumbre, el miedo y el amor… Darse cuenta de que nos comprenden, de que se vinculan, de que son tan parecidos a nosotros que admitirlo le supone un peligro a la condición humana puesto que los explota constantemente, como ha ocurrido entre nosotros con las etnias, los sexos, las edades. Los Animales tienen conciencia de sí mismos y algunos además deciden estar a nuestro lado porque saben que los necesitamos para comprender la vida, para vivirla.

¿Por qué los demás Animales, como los Hermanos Vegetales, como los Bebés… nos ayudan a discernir? Porque ellos carecen de intereses, son Maestros en estado puro. A quien buen Árbol se arrima… He tenido la suerte de estar rodeada de Ellos y a pesar de todo me he pasado buena parte de mi vida buscando. No pasa nada, suele ocurrir. Y lamento que hasta ahora, que cada vez lo tengo más claro, en mis propios escritos he hablado de lo que me creía porque desde la esfera del pensamiento me parecía lo acertado: que “hay que” trascender las emociones y “hay que” transcender el pensamiento. A eso nos invitan cuadrillas de psicólogos, muchos bienintencionados, pese a que no comprenden nada sobre la esencia humana, ni se conocen a sí mismos. Bastante tenemos con darnos permiso para ver las emociones, sin evitarlas, sintiéndolas, vivenciando sus matices, y aprender de ellas y de cómo nos dañan y ser capaces de liberarnos de esas pautas obsoletas que nos impiden avanzar, pero sin forzar nada, porque además es inútil intentarlo. Ya Elizabeth Kübler-Ross (*) nos hablaba de las fases del duelo, y entendiendo que morimos constantemente, por tanto constantemente sentimos negación, pena… Vivimos dentro del Círculo de la Vida y vivenciamos también con ciclos. Y eso no es algo baladí y que se pueda controlar. Se nos enseña a ser controladores y luego se nos señala por eso con el dedo en vez de apuntar hacia la salida, que está en el centro del laberinto, allí donde la mente pierde su poder opresor: en el silencio. Ante la mente silenciada, el corazón nos guía con fervor.
Nos han insistido tanto sobre que debemos trascender las emociones, que en ocasiones es decirnos lo mismo que antes, reprimirlas, solo que de una manera más new age. Y no digamos de trascender la mente. Tanto las emociones como la mente nos acompañan y por desgracia, la mayoría de los terapeutas (que no se aplican lo que predican, que no saben de lo que hablan pero repiten lo estudiado), no explican algo básico: aquello que sientas o pienses son las referencias que tienes para ir evolucionando en el camino del amor. Negarlas lleva a esconderlas bajo adicciones diferentes (en el camino espiritual he conocido a muchos que superan una adicción, pero no reconocen que han caído en otra que simplemente les produce menos culpabilidad por haberse enganchado a ella o por parecer socialmente menos censurable: por ejemplo el ejercicio físico aunque estén exhaustos…)

Todo es sencillo. Se nos olvidó con la caída de la mente, cuando dejamos atrás la Inocencia. Es lo que se conoce como pecado, y no lo que mayoritariamente se define como pecado. Lo que mayoritariamente se define como pecado es hacer daño porque eso está en contra de nuestra naturaleza humana, que es de bondad. Por eso Jesús sanaba perdonado los pecados: aquellos que eran sanados por él, en realidad eran liberados de la carga de los condicionamientos que genera el pensamiento y comenzaban a actuar y a vivir de nuevo desde el Corazón. Y además, al ser fieles de nuevo a su naturaleza esencial, es cierto que dejaban atrás el daño, pero más como consecuencia del renacer a la vida plena, que como la causa de sus malestares. No sé si me explico, porque estas cosas desde el fanatismo se malinterpretan y se enjuician. Ya costó que la masa admitiera que la Tierra es redonda y no plana, que giraba en torno al Sol y no al contrario… y es lo que hay. Cuando hablo de fanatismos no es para enumerar ninguna lista, se trata de una actitud donde la persona se cierra a comprender, mejor dicho a entender, dejando atrás lo que no sirve y aceptando lo nuevo, cambios para evolucionar, que da miedo y por tanto el amor pasa al último plano. Fanáticos hay en todas partes. Los he conocido hasta en psicología transpersonal y terapias naturales, a manta por cierto. Luego están quienes reinventan lo inventado en lugar de aportar luz a lo que hay, cosa que solo se logra desde la sencillez, sin separar, sin complicar… Vamos, que si uno anda perdido, tiene para todos los gustos para permanecer en ese estado. La salida: discernir, decidir desde el interior qué es lo que vale. Y eso depende de las vivencias, no de supuestas verdades impuestas. Cuando algo es lo que hay, acabas por verlo si se te permite. Sencillísimo.

Así que uno se encamina, por no poder ir en sentido contrario, porque la vuelta atrás no existe. Y algunos apenas cuentan como tabla de salvación con su Amigo Animal. Mientras, se sigue buscando, porque la mente no suele parar y la disconformidad aparece y es irritante, escuece y hace que hagas cosas por hacerlas, no porque te sirvan, pero la masa te invita a entrar en esa búsqueda donde la sombra también tiene su sitio. El Animal está exento de esa búsqueda, no la necesita y además la sombra no puede hacer nada ante tanta pureza. Aunque el Animal viva miedo, sabe amar, sin embargo el ser humano gobernado por el miedo olvida cómo amar, esa es una de nuestras principales diferencias. Llevo mucho leído, quizá demasiado, o suficiente hasta decir basta y esto no me lo han contado los eruditos, sino los Animales. Y es el puntal sobre el que se sustenta nuestro Vínculo: el amor que ellos emanan con total pureza. 
Cito a Francisco Bernardone, ¿que quién era?, pues fue aquel capaz de renunciar a lo terrenal para entregarse al amor universal. Me refiero a San Francisco de Asís. En las Leyendas de Amor y Virtud, se narra lo siguiente sobre las palabras y la mirada del corazón: “Tan pronto como nos abrazamos, la luz de la divina sabiduría me descubrió y manifestó su corazón y a él el mío; de modo que, mirándonos por disposición divina los corazones, conocíamos lo que nos queríamos decir, mucho mejor y con más consuelo que si lo explicáramos con el habla, que más hubiera servido de desconsuelo que de satisfacción.” Se refiere a dos seres humanos, pero por un momento, lector, pon esas palabras en ti y piensa cuántas veces y con quién has sentido lo mismo. Seguro que más veces con un Animal y también con un Bebé, que con ningún otro aquel que denomines amigo. Cuando las palabras sobran, es porque la comunicación ya es plena. Desde ellos, desde su pureza, siempre lo es.

Volviendo a la sanación, queda claro que surge cuando emana la pureza, que penetra en el corazón y éste lo reconoce como su naturaleza original. Como consecuencia se siente una paz inmensa. Pero dura poco si la coraza impuesta al corazón tiene solera. Y para deshacer esa coraza, se nos invita al discernimiento o al entendimiento profundo de lo que nos conviene. Es decir, al disponerse a sanar, uno se reta a sí mismo, porque va a descubrir cómo se hace daño (sobre todo si los gurucillos y los terapeutas que van de listos no se lo impiden, sean de la medicina oficial o de la no oficial) y con ello no quiero que nadie se sienta culpable o extrañado. Nos hacemos daño y no siempre de manera inconsciente. Sabemos que no atender a nuestras intuiciones es traicionarnos, pero aún así la gente otorga, calla por miedo, no rompe rutinas destructivas por costumbre, y un largo etcétera. En cualquier proceso conocido como “enfermedad” y como bien describía el Dr. Edward Bach en sus escritos sobre Terapia Floral, hay una discordancia entre la personalidad y la verdadera misión del alma. Mientras la mayoría ahoga esas llamadas con pastillas o modos de vida impuestos desde diversos intereses, otros buscan la sanación, o lo que es lo mismo, la causa y la solución. Y la solución es liberarse. Se empieza, por tanto, liberándose de falsas creencias y cuestionando todo lo que nos cuentan. Si, tener ideas es peligroso, porque puedes cuestionar a quien no las tiene, pero hay más… Cuando en vez de ideas te mueves inspirado por convicciones, eres objeto de todo tipo de amenazas: desde la envidia por parte de aquellos que no llegan a gozar de esa claridad y en vez de actuar desde su pureza se alimentan de la de otros, hasta una sentencia que suele hacer apenas cosquillas una vez te acostumbras y es que te tachen de loco. Como el loco es el arcano y arquetipo relacionado con la inocencia, visto desde ahí, razón llevan.

Ya se van sabiendo muchas cosas. Se sabe que hay enfermedades que se han fabricado a la carta de las farmacéuticas, ayudados por los medios de comunicación de masas (bombardeo alarmista y publicitario) y con total entrega por parte del sistema de salud occidental y a nivel mundial. Se han convertido variantes de la normalidad en problemas médicos (ej. la alopecia), se han transformado síntomas leves en enfermedades graves (colon irritable), se han considerado características de la personalidad o situaciones sociales como enfermedad (fobia social, hiperactividad infantil), a los supuestos factores de riesgo se les da categoría de enfermedad (aumento de colesterol, aumento de presión arterial, disminución de masa ósea), se han convertido procesos naturales en procesos medicalizados con exhaustivo control (embarazo, menopausia, ancianidad), y en los casos más escandalosos, se aumentan los rangos de prevalencia de enfermedades para dar la sensación de epidemias, creando en definitiva el miedo en personas sanas acerca de probables futuras enfermedades, y dado lo que sabemos sobre las Leyes espirituales y el poder de la intención, se atrae también lo que se teme, luego se llama con campanillas a que estos padecimientos menoscaben la propia energía y entren en el cuerpo. Enfermedades que no se tratarán con remedios livianos, sino con drogas agresivas aunque los síntomas sean leves, nuevos diagnósticos y nuevos medicamentos sintéticos para que quien los tome machaque sus órganos de verdad y se gane muchos más síntomas y procesos. Vamos, que algunos pasan su vida entre salas de espera de hospitales, centros de salud y farmacias, y lo peor, acomodados a ello.

Recuerdo que la persona a la que se le atribuye la profesionalización de la enfermería, Florence Nightingale, tan solo procuraba poner al paciente en las mejores condiciones higiénicas para favorecer que la naturaleza actuase a favor de sus mecanismos innatos de curación. Para mí que soy enfermera, y cuando ejercía he visto cómo se les amargaba la vida a cientos de bien llamados pacientes, y cómo se les lavaba el cerebro a los alumnos de tan ardua vocación (mediante tecnología y competitividad), ahora que me dedico a pasar más tiempo junto a los demás Animales, estoy viendo con espanto cómo este mundo del terror ha llegado a la veterinaria. A la par, es cierto, que muchos veterinarios buscan otros medios para ayudar a los Animales, no solo entre terapias naturales, sino recurriendo a veces a la comunicación entre especies, toda una mentalidad abierta. Pero se siguen llamando “problemas de comportamiento” a lo que creo que solo yo denomino “desencuentros en la convivencia por falta de entendimiento”.

Ante el bombardeo constante sobre cómo sanarnos por parte del negocio montado a tales efectos, pocos apuntan a lo cotidiano y sencillo. Un ejemplo útil y práctico. Y gratis. Animo a todos a limpiar el trastero, en especial si no se ha hecho mudanza en las últimas décadas y se acumulan todo tipo de objetos asociados a recuerdos. Y no solo eso, que puede ser entrañable, sino que hay etapas de la vida que quedan atrás y sin embargo parte de esa energía se enquista como no liberada con la ayuda de objetos. Cuando ves con claridad que ya no eres esa persona, que eres más que eso, te liberas y sigues adelante. A medida que dejas atrás cosas, a veces útiles y que no hay por qué tirar o quemar, a veces sí, pero otras se pueden donar o reciclar, hay actitudes que se desarman con todo ello, se esfuman las exigencias, y todo tipo de callejones sin salida en los que la condición humana suele entrar. Se siente una liberación balsámica y renovadora. Por ejemplo, yo soy amante de los libros, y dado que existen para leerse y no para ocupar estantes, me siento bien por haber donado unos cuantos a centros y a gente a la que pueden ser de ayuda y a mí me “dejan sitio libre”, no solo en la librería…

En un encuentro con un auténtico sanador, él animaba a atender lo sutil. La sensibilidad es necesaria para identificar dónde y cómo nos hacemos daño y así liberarnos de ello. Se puede vivir en una jaula, como muchos Animales he conocido, y atenderse uno mismo para no caer en la falta de vida. Hay quienes con la sanación apenas pueden manifestarse dadas las circunstancias opresivas que les rodean, no olvidemos sin embargo que el principal atributo del Guerrero Espiritual es LA PRESENCIA.
La explosión de la vida arrastra hacia la emoción de “vivenciarla”. Es imparable, nos recuerda quienes somos. Porque Todo es sencillo.
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(*) Las etapas del duelo, descritas por la doctora Elizabeth Kübler-Ross, son: Shock (Flor de Bach: Rock Rose, virtud: calma), negación (Clematis, virtud: conciencia de la realidad), negociación (Impatiens, virtud: paciencia), depresión (Cherry Plum, virtud: equilibrio interior) y aceptación (Star of Bethlehem, virtud: consuelo); como describo en mi libro, causal-mente correlacionan con las cinco esencias florales contenidas en el Rescue Remedy, indicado en momentos vitales de estrés, para todas las criaturas, sean Animales o Vegetales. 

© Mª Pilar Zamarra San Joaquín