"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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miércoles, 23 de abril de 2014

CRUZAR EL ABISMO

Cito a un Maestro y Sanador, un hombre sencillo, Colin Bloy, que hablaba así sobre el conocimiento de sí mismo:
“Despertar es peligroso y excitante, significa que ya no somos manipulados por la consciencia colectiva, la sabiduría recibida, la forma de pensar de los demás. De repente, somos nosotros mismos. Pero esto puede ser duro. Porque estamos solos. Soledad real. Estás solo ante el Universo. Eres algo más, sabes que eres tú, no un nombre.
(…)
Cuando despiertes, cuando entiendas por primera vez y tú seas tú mismo, solo en el Universo, no temas y retrocedas de nuevo al mundo de la seguridad material o del aburrimiento total.
Sacúdete según miras por encima del parapeto y di: “Bien, aquí estoy. Me conozco a mi mismo ¿Qué tengo que hacer ahora?” La respuesta es… ¡aprender a amar!
(…)
Lo que quiero decir es que una vez que tú has sacado la cabeza por encima del parapeto y no encuentras a nadie disparándote -exceptuando unos pocos psiquiatras, si eres lo suficientemente desafortunado para ser víctima de ellos- , levántate y cruza el camino del puente. El primer paso puede ser vacilante, después empiezas a sentirte más seguro. Caminas hacia arriba con confianza y, de repente, has rebasado el abismo y sientes una gran transformación.
(…)
De verdad, una vez has cruzado el abismo, no hay dificultad. Es tan obvio el estado al que tú aspiras, que hay poco más que decir.”

Y la necesidad de despertar no surge por sí sola, sino tras un grito del alma que se refleja en el cuerpo o hace mella en la mente, tras una crisis vital, a la que se suele catalogar como “enfermedad”. Por eso habla Colin de los psiquiatras, porque uno puede recibir, comprendo que con la mejor intención, tratamientos que en realidad lo que hacen es mantenerle dormido. Si bien algunos, animan a cruzar el abismo. Y así es como muchos profesionales de la salud mental han incorporado otros medios, por ejemplo la Terapia Floral, aún sin conocer el alcance de estas vías para el despertar.

Precisamente reflexionando sobre los cuidados de salud a nuestros Hermanos, veo cómo la ciencia veterinaria es limitada a la hora de ayudarles. El origen de la enfermedad es holístico, se trate de la criatura que sea y muy en especial en nuestros Amigos que viven en los hogares, donde ellos son los primeros en reflejar aquello que les ocurre a los humanos dormidos. Ante esto, la veterinaria al menos va incorporado, pese a las reticencias del sistema, caminos que contempla como cuidados alternativos, desde una alimentación más natural, hasta filosofías ancestrales que muchos aplican sin sentirlas pero ayudan, me refiero a la acupuntura para paliar problemas que dañan al aparato locomotor y en rehabilitación, con el riesgo de aplicarlas de una manera mecanicista alejada de la verdadera Medicina Tradicional China. Pero supongo que es un primer paso.

La luz en ello consiste en ver y reconocer que los Hermanos tienen emociones, sufren bloqueos energéticos, etc. Por fin. Parece bastante, aunque no suficiente. Y tampoco lo es para con el ser humano. Algunos profesionales de la salud ya van despertando, a nivel individual, por procesos sentidos en sus vidas y se acercan a la verdadera sanación, aunque no puedan trasladar todo lo que van entendiendo al sistema oficial para beneficio de sus pacientes (se bien de lo que hablo, recuerdo al lector que soy enfermera antes que fraile). En realidad, es muy positivo acudir al médico y que no te intente “excomulgar” por confesarle que eres vegano, que tomas homeopatía antes que alopatía y que tampoco te pones vacunas, que acudes a sesiones de una terapia energética, o un largo etcétera. Y no digamos de la meditación, ¡ya van sabiendo lo que es! y también la armonía que proporciona, tanto interna como con el medio.

Lo cierto es que al crecer en el olvido y la alienación (peor todavía, al no tener el cuenco vacío sino repleto de falsas creencias), primero se requiere que a nivel personal te enfrentes a tu propio camino, para luego poder compartirlo y expandir esa conciencia hacia lo colectivo. Es decir, que en el colegio por ejemplo estas cosas del despertar no nos las contaban; tampoco sé hasta qué punto hubiera servido, dado que el momento de despertar a cada uno le viene cuando le toca. Y a aquellos que hayan intentado transmitir la Verdad se les ha machacado desde el inicio de los tiempos. Sin ir más lejos, a mí me han intentado censurar varias veces, curiosamente desde dentro, por el manido mecanismo de la envidia. A los ignorantes y dormidos los ves venir, los puedes rodear con sutileza y al final el mensaje ahí queda solo si es menester insistir (pues batirse en retirada a su debido tiempo es sabio, no cobarde) Cobarde es zancadillear, cuando no los ves venir salvo que tengan el cortijo bien montado y den pistas de lejos. Porque, en efecto, “no es oro todo lo que reluce”. ¿Cómo distinguir? Un corazón puro emana tanta luz que es inconfundible.

CONSCIENCIA…

Cuando vives en el despertar y para el despertar, cuando esa libertad y ese amor son lo deseable para con Todo, cuando sientes la necesidad de seguir, sencillamente Es. Que tropiezas, da igual la causa o el causante, aúpa como nos decían de pequeños. Y a mirar el mapa. Mi mapa está inscrito en el inconsciente colectivo y los Hermanos Animales y Vegetales me lo muestran. La Madre Tierra lo trazó para todos nosotros, para la humanidad, y la Sabiduría Perenne lo ha transmitido hasta nuestros días.

Para comprender nuestro papel en el mundo y en este juego cósmico, investigué diversos arquetipos desde sus Mensajes Maestros procedentes de la Sabiduría Perenne, es decir, un proceso intuitivo y vivenciado, en lo esencial. Estos Arquetipos de Evolución representan una consecución de eventos en el ultreia et suseia: la memoria a recordar, la sacudida para el despertar, la confusión que le sigue e impide ver la verdad (quien se queda ahí mucho tiempo es por depresión), la luz interior que vibra para hacerse notar, comenzara a valorar el potencial del ser, reconocer el miedo paralizante a avanzar, ayudarse de los espejos y dejar de luchar contra ellos, el avance no exento de altibajos emocionales en la fe de que todo pasa, la noche oscura del alma…, ¡el retorno al hogar!, la expansión vital hacia el Todo en común-unidad. Perfecto, bellísimo.

¿Y dónde está el abismo? Está delante nuestro todo el tiempo. Es una pregunta importante con una respuesta sencilla, como muchas otras que la gente no suele parar a hacerse. Van ejemplos.
Hay un tema instrumental de Mecano maravilloso: ¿dónde está el país de las hadas? La respuesta es sencilla: en tu Corazón.
Estas figuran en un templo amigo: ¿de dónde vienes?, ¿a dónde vas?, ¿cuál es tu camino? Respuesta evidente, el retorno al Corazón, el lugar del que pro-vengo.
Y así todo.
Entonces, ¿cuál es el objetivo de cruzar el abismo? Como decía Colin Bloy: ¡aprender a amar! abandonar el miedo en pos del desarrollo del amor, cesar de forzar, permitir que suceda, que brote de uno, Ser Corazón.
Aquí uno de mis mantras: Mi Guía es mi Corazón, mi Centro es mi Destino.

Hay muchos relatos y muchas películas en las que aparece el abismo. Como me suelo quedar con lo más inocente, una vez más cito películas infantiles de dibujos animados. Por lo general, para cruzarlo el héroe protagonista cuenta con la ayuda de un puente colgante cochambroso que se suele desmoronar bajo sus pies a cada paso. Y abajo, le esperan criaturas inmundas dispuestas a devorarlo, o fuego para consumirlo, etc., es decir, lo más terrorífico del repertorio. De todas las que recuerdo, una muy impactante durante todo su argumento y donde el salto sobre el abismo es tal cual, un salto, sin siquiera un puente que lo facilite: Spirit, el corcel indomable, de Dreamworks.

Spirit (solo el título dice todo), es una película que recomiendo ver con el Ojo del Corazón: nos habla del Guerrero Espiritual, del Valor de Ser y de hacerse valer, de la Pureza Infinita y de Recordar tu Verdad (textual en la letra de sus canciones… y bella banda sonora por cierto), del Retorno al Hogar, de la Luz guiando en la oscuridad, del Amor, de la Libertad, del Vínculo entre todas las formas de Vida y de la Pertenencia, desde el Caballo al Águila, al amigo Lakota… La maravillosa criatura protagonista encarna el espíritu que nadie pudo doblegar… Y como colofón a una historia que refleja una vivencia muy cercana para quienes despierten, ese salto para cruzar el abismo… Yeahhhhhh.

El abismo representa el culmen de los miedos paralizantes. El sufrimiento por separación. Si no miras hacia abajo, ni hacia atrás, siempre hacia delante, incluso puedes cruzarlo con los ojos cerrados, en entrega absoluta al proceso, al tiempo abriendo el Ojo del Corazón, poniéndote en manos de Dios, del Creador, del Gran Espíritu, de la Fuente. Porque esta realidad es ilusoria, es dualidad, por eso hay quien teme al abismo. Cuando eres consciente de quién eres, el abismo se desvanece. 

© Mª Pilar Zamarra San Joaquín

miércoles, 9 de abril de 2014

QUÉDATE CON LA LUZ

Al contemplar el conjunto del bosque, la nitidez sobre la labor de cada uno en el Todo, y la certeza de que todos proyectaban la Luz que son. Así me fue dicho, “quédate con la Luz”, puesto que en todo la Luz existe.

Otra cosa es que nos cueste identificarla:
Esa relación de pareja acabada con dolor, aunque ambos no quieran ya saber nada uno del otro, tuvo su luz.
Esa breve experiencia que acabó con el fallecimiento prematuro de un ser querido, tuvo su luz.
Ese curso que se hizo eterno y donde parecía que se estaba malgastando el tiempo, tuvo su luz.
Ese conjunto de conocidos que se creía eran amigos y en realidad solo pensaban en sí mismos y en beneficiarse de su entorno, tuvo su luz.
Esa vecina con expresión en el rostro avinagrada que jamás pronunció una palabra amable, tuvo su luz.
Etcétera, etcétera, etcétera.

Por tanto, quédate con la Luz.
También con la tuya, con tu Luz, pese a las reacciones ante los espejos, por bravas que sean. No te juzgues tan duramente, eres Luz. Seamos sinceros, eso sí, a ser posible en primer lugar dentro de nosotros. Para abrir los ojos y para mantenerlos bien abiertos.

Es cierto, todo es perfecto, porque todo se enfoca a que la Luz triunfe.
Lo demás, para cada uno, que bastante tenemos con nosotros mismos. Así surge el perdón sin esfuerzo, que de lo contrario no sirve ni alivia. Hay tantas falsas creencias en torno al esfuerzo… La misma edu-castración se basa en el esfuerzo, el esfuerzo para memorizar, el esfuerzo para razonar…. Y al final son esfuerzos para olvidar y desatender la llamada del corazón.

En la cultura clásica, en la Antigua Grecia, se consideraba que la mayor falta era el hybris, la desmesura, refiriéndose más a un orgullo exagerado y un modo de actuar arrollador y desconsiderado, que a una vida material desordenada, si bien en la actualidad entendemos que en la desmesura se unen ambos terrenos.
Desapegarnos, ardua tarea, darnos cuenta de que si estamos aferrados a lo material es por inseguridad ante el presente, por no confiar en la Voluntad, porque de lo contrario el pasado ya quedó atrás como pasos del camino y el futuro no debería crear incertidumbre, sino estar abierto a ver qué nos ofrece.

Para que la vida funcione como tal desde su base, se requiere un agradecimiento sincero que arraiga en la pertenencia a la Madre Tierra. A partir de ahí, la humildad forma parte de la naturaleza de la persona, como muchas otras virtudes de las que no es preciso enaltecerse, sino ocuparse en su cultivar constante, atenderse, en no perder el rumbo tomado pese a los múltiples cantos de sirenas a los que nos enfrentamos cada día.
Pero apenas se cuida el agradecimiento, yo diría más: la reverencia, el sentimiento de admiración hacia la Belleza que nos rodea y de la que formamos parte. Hoy puse por ejemplo en una charla la falta de conciencia ante el alimento. Nos sentamos a comer y casi engullimos, con suerte apreciando el sabor en un deleite culinario o cuidando que la dieta sea lo más saludable posible conforme a lo que nos van contando. Pero ¿cuántos de ustedes, delante del plato y antes de comer, se plantean todo lo que fue necesario para que allí la comida estuviera? Tanto si hay vidas Animales por medio, como si la dieta es Vegetal, intervinieron también la Madre Tierra, el Sol, el Agua, el Aire, el clima, las estaciones, cientos de criaturas y personas desde el campo al hipermercado, trabajo que algunas veces acaba en la basura en un mundo desequilibrado donde otros no tienen qué comer… Y luego lo que supone llegar a casa y cocinarlo y tener tiempo para disfrutarlo en familia. Mucha Luz en poco espacio y pasa desapercibida… Comer de manera consciente es una epopeya en el siglo XXI porque muchos ni se lo plantean, porque el reconocimiento y el agradecimiento fueron desterrados de los corazones en este estilo de vida acelerado donde se olvidó qué significa Ser Humanidad.

Hoy hablaba delante de muchas unidades de conciencia en evolución. Delante de escolares. Sobre Animales y Consciencia, ahora les cuento más sobre la experiencia. Es conveniente quedarse con la Luz, en especial en situaciones como ésta. Dentro de un sistema fallido, donde los Niños y Adolescentes crecen en la carencia afectiva, esas generaciones a las que su madre apenas tomó en brazos para que no “se acostumbraran”, que con suerte amamantaron hasta los cuatro meses y donde los mismos “profesionales de la salud” les recomendaban dejarlos solos para dormir basándose en métodos que siguen triunfando vendiendo libros.
Se de lo que hablo, tras años en pediatría escuchando llantos de carencia. Tras haberme formado en masaje infantil, porque las madres, aunque sea desde las corrientes de moda que anuncien las revistas sobre crianza que leen durante sus embarazos ya casi con 40 años, demandan recuperar una sabiduría perdida en el Occidente “civilizado”. Tras años por mi parte instando a las madres a que escucharan su intuición y que por ello me miraran con extrañeza… Les confieso que por pionera me he llevado tortas de frente… y por la espalda… que me han curtido, es cierto. Además tengo facilidad para destapar sombras y entuertos, forma parte de mí y en principio no es agradable, pero luego veo que la Luz estaba empujándome a ello.

Pues bien, volviendo a las aulas, territorio que no me resulta hostil porque fui educadora sanitaria sobre temas tan delicados como la afectividad y sexualidad (debería ser solo un tema más, pero se convierte en delicado si con ello algunos obtusos te pretenden “quemar en la hoguera”), siempre con excelente acogida por parte de los jóvenes, más abiertos a la verdad de lo que se piensa, más puros de lo que se cree, más vulnerables a la hipocresía social de lo que parece.

Y esta vez, armada con unas diapositivas, más la credibilidad que da la experiencia a compartir, a hablar sobre el trato ético a los Animales, la relación ancestral que nos une, cómo estos Maestros nos enseñan a ser más humanos en el viaje de retorno, el poder Sanador del Vínculo sagrado con todas las formas de vida demostrado con las Terapias Asistidas con Animales, la protección Animal… y la Nutrición Afectiva (esa gran desconocida).
Les describía un camino que la humanidad ha recorrido en estos campos y les mostraba las fotos de algunos, que se han debido llevar muchas pero muchas tortas, de frente y por la espalda, debido a la condición humana, que pese a la adversidad de su época cumplieron su papel, bordaron y bordan (muchos aún viven) una labor de amor y de siembra que ha revolucionado nuestra visión hacia los demás Animales. Mi decepción, que los chavales de 13-15 años no supieran quién fue Félix Rodríguez de la Fuente. Me he quedado estupefacta.

Cuando yo era pequeña, cierto que ya hace tiempo, sonaba la música compuesta por Antón García Abril y allí estaba yo pegada a la tele con mi padre para ver El Hombre y la Tierra, al tiempo que en casa se completaban las enciclopedias de Fauna y la Aventura de la Vida. Ese hombre cuya muerte conmovió a un país, y sin cuya presencia probablemente a estas alturas no existiría ni un Lince, ni un Lobo, ni un Quebrantahuesos, ni lo que queda de monte mediterráneo. Un hombre que hizo que muchos estudiaran Ciencias Biológicas para, precisamente, acabar como docentes delante de estas unidades de Luz que no saben lo que implica una biografía, una vida de dedicación a una causa. Ese hombre cuyo legado perdura pese a la ignorancia y que la Fundación que lleva su nombre y su hija Odile, cuidan, divulgan y mejoran.
Estupefacta. Y los alumnos asombrados cuando les he explicado todo esto. Pero ¿qué les enseñan sus padres? Si, esos que apenas les tomaron en brazos. Esos que conducen sin el cinturón puesto y fumando para acrecentar su nerviosismo y machacar sus coronarias mientras pronuncian “palabros” en voz alta en cada cruce, con sus hijos en el asiento de atrás tomando modelo. Espero que sepan quedarse con la Luz.

La labor de siembra consiste en permitir, como amar, porque esforzarse para que las cosas sigan un rumbo determinado es nocivo y absurdo. Como reza el dicho, uno propone y Dios dispone. No seré yo el Jardinero que asfixie semillas lanzadas al viento, sino que ahí quedan, y cada una germine en su momento, si es menester. Es más, con Amor ya se propicia el proceso. Hice lo conveniente y a retirarse tocan. Dejé de coleccionar tortas, que algunas me las di yo solita. Para eso me recordaban ayer, tras meses rehabilitando a una criatura traumatizada que por fin ha superado el miedo: “¿lo dudabas, Pilar? Con paciencia y cariño se consiguen milagros”. Pues sí.
La insatisfacción surge porque hemos aprendido a esperar resultados y movernos en esa espera, olvidando que eso al corazón no le interesa, ni los porqués. Del mismo modo es innecesario pasarse la vida justificándose.

En Jin Shin Jyutsu se invita desde el autoconocimiento a reconocer los bloqueos energéticos que se producen al identificarnos con las actitudes de: preocupación, miedo, rabia, pena y pretensión. A simple vista parece que el miedo y la rabia son más comunes y arrolladoras, pero no se confundan, todas son devastadoras y frecuentes de aparecer en lo cotidiano.
Se precisa, por tanto, una vigilancia constante y saber observar este show desde diferentes puntos de vista, porque con los Teleñecos aprendí (volviendo a la televisión), que no es lo mismo estar en el patio de butacas, que en el palco, entre bambalinas o subido al escenario.

En todos los aspectos y desde donde estemos en esa observación que se produce desde el Ojo del Corazón, pura, en todo veremos la Luz. Y pese a que lo deseable para favorecer este proceso es el silencio, que cada cual emplee las herramientas disponibles que le sean más afines. La música, los paseos entre nuestros Hermanos, un buen baño… Bienvenido aquello que nos ayude a RECORDARNOS.
Recuperar el sentido ritual, libre de fanatismos y en la intimidad. Por ejemplo encender una vela (sin olvidar las medidas de seguridad) y orar, esa palabra casi en desuso en esta sociedad donde, por cierto, en las aulas tampoco sabían quién era San Francisco de Asís. Y siempre le presento al margen de sentimientos religiosos porque el público es plural en sus creencias y por mi parte respetables. Le presento más allá de esas creencias por cierto limitantes, como lo que es, una persona de interés histórico y que sembró un legado dentro de la Sabiduría Perenne. Una energía necesaria hoy en día.

En ese silencio, escuchar el latido del corazón. Recuerdo a Fernando Pessoa, aquí un fragmento:

Sentir es crear. Pero... ¿Qué es sentir?
Sentir es pensar sin ideas, y por eso sentir es comprender, dado que el Universo no tiene ideas.
Tener opiniones es no sentir.
Todas nuestras opiniones son de los demás.
Pensar es querer transmitir a los demás aquello que se piensa que se siente.
Sólo lo que se piensa se puede comunicar a los demás. Lo que se siente no se puede comunicar. Sólo se puede comunicar el valor de lo que se siente.
El sentimiento abre las puertas de la prisión con que el pensamiento cierra el alma.
Sentir es comprender. Pensar es errar. Comprender lo que otra persona piensa es discordar con ella. Comprender lo que otra persona siente es ser ella. Ser otra persona es de una gran utilidad metafísica. Dios es todo el mundo.
(…) Ver, oír, oler, gustar, palpar: son los únicos mandamientos de la ley de Dios. Los sentidos son divinos porque son nuestra relación con el Universo, y nuestra relación con el Universo Dios.
Aunque parezca extraño, es posible oír con los ojos, ver con los oídos, ver y escuchar y tocar aromas, sentir el gusto de los colores y sonidos, escuchar sabores, y así indefinidamente. El caso es cultivarse.
Actuar es descreer. Pensar es errar. Sólo sentir es creencia y verdad.
Predícate a ti mismo, en altos gritos, al mundo entero. Esa es la única verdad y el único error, la única moralidad y la única inmoralidad... que tienes que predicar, que puedes predicar, que debes predicar.
Predícate con asiduidad, con escándalos y con esmero. La única cosa que tú eres, eres tú. Sé lo como un pavón, sé lo a la larga; con las manos llenas hacia lo Otro. (….)

Y con todo lo dicho, como les comentaba a los alumnos, haz como con los hilos de las cometas de viento, sostén aquella que creas y ¡adelante! Sencillamente, ofrécete al entendimiento como los Hermanos Vegetales y Animales hacen y nos dicen. Se lo que eres. Y mientras todo ocurre, quédate con la Luz.
© Mª Pilar Zamarra San Joaquín