"El Corazón es un santuario en cuyo centro se encuentra el Ojo"

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martes, 13 de febrero de 2018

TERAPIAS ASISTIDAS POR ANIMALES Y CONCIENCIA

Comparto artículo de hace unos años:

Nos podemos plantear “dudas razonables” todos los días. Muchas yo las resuelvo haciendo que se disuelvan, siguiendo la oración de San Francisco de Asís. Otras, tienen interés porque nos llevan a explorar senderos hacia la Verdad. La que aquí planteo, para mí ha sido una de ellas. Y la respuesta, una vez más, me llegó a través de los principales protagonistas, los Animales.

Me formé en terapias asistidas con Animales porque intuía, gracias a los Amigos Animales que me honraban con su compañía, que su poder curativo era capaz de llegar a nuestra alma, allí donde la medicina oficial fracasaba por completo por fragmentada y limitada. Por entonces, hace más de una década, la siguiente reflexión ni se tenía en cuenta: Sabemos que las terapias asistidas con Animales son muy buenas para las personas, pero ¿y para los Animales que las prestan? Por ética, es interesante encontrar una respuesta, pero también porque los siguientes argumentos pueden conducirnos desde la mente al corazón.

Desde los orígenes de la humanidad, nos hemos hecho servicio del resto de los Animales, para alimentación, trabajo, compañía… conforme a las necesidades de la “civilización”. En el caso que nos ocupa, los humanos obtenemos grandes beneficios en nuestra salud gracias a la ayuda que los Animales nos dan, pero ¿realmente es una vida buena para estos Animales que consagran sus vidas a cuidar de las personas? Están sometidos a una constante entrega y hay quien cuestiona si los Animales de ayuda pueden vivir menos tiempo por la ansiedad que les origine su estado de alerta casi permanente. Es de suponer que pueden vivir menos años los que trabajan con los cuerpos de seguridad y los bomberos, porque literalmente se juegan la vida. Aunque en definitiva lo interesante no es el día de entrada y de salida en este sueño y el tiempo que transcurra entre ambos, sino la plenitud conseguida entre medias.

Conviene que empecemos a entender el sufrimiento que el ser humano infringe a los Animales desde una perspectiva más profunda, que no lo exime de injusto sobre todo cuando se hace premeditadamente, pero aporta lucidez. Los Animales utilizados para mejorar las condiciones de vida de los humanos en esta dimensión vivida como real pero ilusoria, desde los que sirven a la policía o a los invidentes a los que se crían para consumo, como aquellos en otro extremo: los que viven entre rejas, los que son objeto de experimentación, los que son torturados para diversión de quien sea capaz de divertirse así, los que son abandonados... Todos Ellos Son Conciencia. Otra cosa es que nosotros seamos capaces de facilitarles una vida más digna, de que defendamos su bienestar y su derecho a una existencia plena, siempre en positivo para que el activismo no sea una actitud infructuosa; como decía Teresa de Calcuta: “no invitadme a manifestaciones en contra de la guerra, sino a favor de la paz”. Es esa energía la que debemos poner en nuestras vidas, es el Amor el objetivo de la vida. Todos los Animales, almas puras, están aquí para que los arrogantes homo sapiens lo aprendamos de una dichosa vez y despertemos a nuestra dimensión natural, son mensajeros del Creador.

Otro tema es que exista gente que no respete ni ofrezca sus cuidados adecuadamente a los Animales, que no los entrene con amor, que tras una vida de servicio cuando envejezcan no se les atienda correctamente, etc. como pasa con cantidad de Animales que algunos tienen en condiciones que dejan mucho que desear, lo que yo llamo la falta de conciencia hacia nuestros Hermanos Animales. Y lo llamo así porque perjudica al Animal y también al humano, me refiero a su karma y a su incapacidad para generar amor, en especial ante una criatura indefensa. Quien no aprende esa lección, bastante tiene consigo mismo. Es decir, el trato que les damos también es algo que queda en nuestro karma, los maltratadores bastante tienen consigo mismos y con el camino que les queda hasta purificarse. Sin embargo, los que les escuchamos y les amamos desde el corazón estamos cultivando el potencial de nuestra alma, sin esfuerzo, porque entendemos que es lo que debe ser.

Hay gente en contra de prácticas concretas, por ejemplo, los Perros de los invidentes están castrados; también la mayoría de los Animales adoptados en refugios, debido a nuestra falta de conciencia, pero es verdad que la esterilización de las Mascotas hoy por hoy evita otros males mayores y contribuye a prevenir ciertos problemas de salud.

Los Perros de asistencia viven entregados a su trabajo, 24 horas al día junto a la persona con discapacidad. Necesitan muchos cuidados que no siempre les dan y cuando los jubilan, a pesar de que muchas veces entran en casas de acogida y los tratan a cuerpo de rey, como su vida cotidiana se ha basado en trabajar, al cesar de hacerlo entran en el mismo síndrome humano del cuidador. Claro que esto se puede tratar con Flores de Bach (Centaury, Elm, Olive, etc.)

Por otra parte, muchos Animales recuperan una vida digna y llena de amor gracias a estas terapias, me refiero a Perros, Gatos, Conejos, ciertas Aves domésticas como Gallinas y Palomas, Caballos y Burritos que habían sido previamente abandonados o explotados y se rescatan de albergues y granjas para ser entrenados y llevados a centros de mayores, centros penitenciarios o para estar junto a personas discapacitadas. Sobre todo en el caso de los Perros, ellos están deseando complacernos, por lo que estar todo el día pendiente de una persona no tiene porqué suponerles una carga; como contrapartida tienen la suerte de estar todo el día acompañados por “su humano”, al contrario que muchos Animales domésticos que pasan horas y horas solos en casa o atados a una correa en una perdida finca.

En el caso de los delfinarios, incluso los ecologistas dan razonamientos válidos que crean serias dudas y una dura controversia. Efectivamente, los Delfines deben vivir libres en el mar, pero: ¿habéis visto la interacción que tienen con estas personas? Si pudieran hablarnos en nuestras palabras ¿nos dirían que son infelices ayudando a la gente? Hablamos de Animales en general con una carga de nobleza tan grande, que uno puede pensar que no les pesa para nada la labor que se les ha encomendado. Y desde el punto de vista espiritual, estoy segura de que el Creador nos los ha enviado para hacer lo que hacen, que cada vez es más necesario tal y como andamos los humanos.

Está comprobado además que la empatía que sienten hacia nosotros, según mi criterio, empatía pura ya que ellos no nos juzgan y en eso consiste esa cualidad, hace que se identifiquen con nuestras emociones hasta un punto que les puede hacer enfermar. Algunos Perros, Gatos, Caballos, Delfines… de terapia pueden contagiarse de la angustia del paciente mientras trabajan en la rehabilitación de un enfermo, necesitando cuidados para reducir su estrés después de las sesiones de terapia. Al igual que les ocurre a los Perros de rescate en las catástrofes, que a pesar de su entrenamiento, del mismo modo que precisan recuperarse del esfuerzo físico que supone su labor, también se deprimen si sólo encuentran cadáveres y no supervivientes. Los Animales saben lo que es la pena, la angustia… el alivio y el agradecimiento. Son ALMAS con la sensibilidad suficiente como para ver todo aquello que nosotros no vemos.

Aparte de que cada caso es distinto y de que mantenerlos con amor y los cuidados adecuados es lo mínimo que se debe hacer, yo tengo claro y digo siempre que los Animales son Maestros y Sanadores (¿entendéis por qué?), que nos eligen de alguna manera ellos a nosotros como “su humano” (como hacen los hijos con los padres, me refiero a las almas justo antes de reencarnarse) y que son generadores de amor tan potentes que son felices cumpliendo con su labor, como los ángeles. Son criaturas de amor puestas a nuestro lado para que aprendamos a amar. Con el trato que les damos sucede lo mismo. Por eso en todo lo que escribo quiero que quede constancia de lo mucho que les debemos a los Hermanos Animales y a los Hermanos Vegetales, a los que apenas algunos contemplamos como manifestaciones de lo sagrado, aunque esa conciencia está despertando.

Esas miradas puras, honestas, esos hocicos que se posan sobre aquellos que apenas nadie abraza, esas criaturas receptoras de caricias por parte de humanos a veces inmersos en un mundo feliz, otras ocasiones portadores de almas rotas por el dolor y el desprecio de sus congéneres, que encuentran en su compañía el mayor de los consuelos y un potenciador de sus innatas ganas de vivir y desarrollar la plenitud que posee su verdadero ser. No hay mejores enfermeros que los Animales, lo afirmo tras haber ejercido esa profesión. Ellos nos alivian el sufrimiento con la energía que desprende su Presencia y su Luz. Y aunque atravesar la Oscura Noche del Alma es un proceso individual, personal e intransferible, solo conozco alguien capaz de hacer un acompañamiento al ser humano en esa etapa tan crítica de su vida, y son los Animales.

Da igual el tema de reflexión, la conclusión es la misma. Por Conciencia, por si hay quien no se haya dado cuenta, no me refiero a una cualidad mental, sino a una propiedad del espíritu. En palabras de Antonio Blay: “Lo que nosotros llamamos conciencia apenas es conciencia, es como una minúscula porción superficial y parcial de esa conciencia total que somos. Nosotros somos siempre más conscientes de lo que nos damos conscientemente cuenta. Siendo conscientes vivimos como si no lo fuéramos. Somos ya esa plenitud total, sólo que hemos de recuperar esa conciencia, porque estamos viviendo con la mente crispada, cerrada, agarrándose a unas cuantas cosas en particular que hacen que yo en mi nivel externo no esté viviendo plenamente lo que ya estoy siendo y viviendo en un nivel más profundo.” 

Los Animales nos ayudan a aprender a tomar conciencia de lo que siempre hemos sido, de lo que es nuestro punto de origen, de nuestra identidad en el plano central que es lo que en realidad somos en todo momento, aprender a abrirnos, a reconocernos en ese nivel de plenitud. Nos dejamos llevar por cosas a las que damos una magnitud enorme y que no tienen importancia, porque lo único que importa es el Amor. Si se procede con conciencia, con discernimiento y amor, con unidad, la apreciación relativa de lo bueno o lo malo no es relevante, de hecho se trasciende el juicio racional. Todavía no se qué nos cuesta más como seres humanos, si abrir la mente o abrir el corazón, pero esto último es aquello para lo que hemos nacido y un pulso imparable nos mueve hacia ello. Los Animales lo saben, son amplificadores de nuestra conciencia y nos guían de la mano en el Camino hacia el Centro. Escuchémosles y experimentemos la sabiduría que nos transmiten.

Autora: Mª del Pilar Zamarra San Joaquín.
Artículo publicado en Universo Holístico nº 45, enero 2012; y en los Anexos de mi libro: Flores de Bach en Animales, Camino de Sanación y Conciencia en el Amor a Nuestros Amigos del Alma.

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